miércoles, 19 de marzo de 2014

Papi 1 y Papi 2


Durante años, a falta de un padre con cuyas celebraciones distraerme, éste ha sido tradicionalmente el día en el que me planteo por qué la figura del padre es en nuestra cultura casi casi un olvidado. Me pregunto por qué los padres tienen que luchar por serlo, y por qué se les dice a la cara que por carecer de útero no son ni serán nunca los verdaderos progenitores biológicos de sus descendientes.

Pero hoy ha sido un día distinto. Hoy he tomado la mano del mejor hombre que conozco para ser padre y nos hemos comprado un trozo de tarta para celebrar que el mundo en el que vivimos nos permitirá, cuando queramos, ser padres. Hemos celebrado que, tontos que somos, llamarnos «papi» es una de las cosas que nos hace querernos aún más. Hemos celebrado que a pesar de nuestra corta vida de pareja, sabemos qué es lo que vemos en nuestro futuro si todo sale bien. Hemos celebrado que supe instantáneamente que estaba irremediablemente enamorado del hombre que, cuando le dije que siempre me ha hecho ilusión comprar regalos de Reyes para mis hijos, se quedó parado en mitad del centro de Madrid y me dijo que compartíamos el mismo sueño.

Y por eso, te quiero mucho y felicidades, papi Alber.

4 comentarios:

  1. Me parece algo precioso lo que has escrito.
    Hay PAPIS maravillosos, y sin útero (igual que los hay no tan maravillosos, pero también hay madres que...dejan que desear.)
    Si a ambos os apetece ser padres, adelante, seguro que vuestro futuro hijo tendrá dos papis estupendos: lo importante es la ilusión, el cariño y la alegría de serlo.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias, Mery. Significa mucho para nosotros este tipo de apoyo :D
      Otro beso para ti.

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