jueves, 20 de marzo de 2014

Buscando hospital III - Ramón y Cajal



Nota
Todos los hospitales de los que hablaré serán de la provincia de Madrid, y referidos a la especialidad de Medicina Interna. Intento ser lo más objetivo que puedo, pero no siempre consigo toda la información. Añado una opinión personal que para nada pretende ser más que eso. Todo lo que sea apreciación personal, lo pondré en color azul.

A pesar de la tardanza, aquí sigo. Básicamente pasa que he tenido que valorar si debería volver a por más información o no, y entre eso y los contratiempos de esto de la independencia, pues han pasado un par de días. Lo lamento mucho, y aunque probablemente no pueda ir a por todos los hospitales que me gustaría, intentaré poner toda la información que sea capaz. Esta vez le toca al Ramón y Cajal, uno de los grandes y clásicos de esta comunidad autónoma, del que salí con una opinión curiosamente bipolarizada.

Plazas: 5 (25 residentes en total).
Pacientes por residente: Es un dato que no he podido tener exactamente, pero la persona entrevistada me ha dicho que hay pocos adjuntos para la carga asistencial del hospital, por lo que los residentes se ven algo sobrecargados, especialmente los más mayores.
Personas entrevistadas: Unidad de Docencia (charla en jornada de puertas abiertas), Adjunto. Sí, sé que no es ortodoxo ni óptimo, pero fui a la planta en busca de la residente de contacto y no logré encontrarla por ningún lado. Esperé un poco pero finalmente solo un adjunto pudo atendernos. De todas formas, la información que me dio fue suficiente y verán por qué.

El servicio: Hay unas 90 camas de hospitalización de Medicina Interna, variables según las necesidades, distribuidas en 5 controles de enfermería. Tienen consultas monográficas de insuficiencia cardiaca, control del riesgo vascular en el anciano, patología endotelial y enfermedades autoinmunes sistémicas. El servicio de Enfermedades Infecciosas está, organizativamente, separado de Medicina Interna y funciona como entidad aparte, aunque el residente de esta especialidad puede, durante los últimos años de su residencia, pasar a formar parte de ese equipo.

Rotaciones: Todos los años se pasa al menos unos meses en medicina interna, siendo el año con menor presencia en el servicio el segundo año de residencia. Durante los primeros dos años se rota por periodos de dos meses (o uno en algunos casos) por otros servicios (Cardiología, Neumología, Gastroenterología, Infecciosas; en Diagnóstico por la Imagen, Urgencias y Dermatología se pasa un mes). A partir del tercer año hay rotaciones optativas. En el caso de los interesados, a partir del cuarto año se puede optar a realizar una formación especializada en enfermedades infecciosas, lo cual se beneficia de que es un servicio bastante potente que cuenta con unidades monográficas de VIH, medicina tropical y del viajero, e infecciones de transmisión sexual. Alguna de las rotaciones optativas puede utilizarse para realizar una rotación externa.

Supervisión por parte de los adjuntos y docencia: Al parecer, en el servicio de medicina interna, al haber relativamente pocos adjuntos, sobre todo los Rs mayores pueden verse algo solos y sobrecargados de trabajo.

Sesiones y día a día: Se entra a las 8 de la mañana y en principio se sale a las 3, pero no es raro que el trabajo se acumule y se hace relativamente frecuente salir más tarde. Se hacen sesiones docentes y de residentes semanalmente además de las sesiones del servicio para comentar los pacientes de la planta. Una vez al mes hay una reunión multidisciplinar con otros servicios del hospital.

Guardias: De R1 se hacen únicamente guardias de puerta de urgencias donde hay supervisión directa por parte de los adjuntos; de hecho, el hospital tiene una política de supervisión 1:1 tal que cada residente está supervisado específicamente por un adjunto. Se hacen en número de 2-3 mensuales. Posteriormente empiezan a incorporarse guardias de medicina en la planta. Se libran según las necesidades del servicio, no es infrecuente quedarse.

Investigación y publicaciones: El hospital per se tiene mucho afán investigador, y de hecho, al estar adscrito como hospital docente de la Universidad de Alcalá, ha iniciado un curso de metodología de la investigación para residentes. Según el adjunto que nos atendió a los que fuimos a preguntar, él suele intentar incluir a alguno de sus residentes en las publicaciones que hace, pero no parece que haya una actividad especialmente llamativa en el servicio, al menos por parte de los residentes.

Congresos y cursos: No hablamos de este tema.

Ambiente: En esto tengo que ser subjetivo porque no es algo que pudiera preguntar directamente a un adjunto del servicio que atendía a la vez a cuatro personas. Sin embargo, el hombre no parecía especialmente animoso con la idea de recomendar el hospital a futuros residentes. Al parecer, el hecho de que sea un hospital con unas especialidades médicas muy desarrolladas y un servicio de enfermedades infecciosas separado del de medicina interna hacen que ésta pierda bastante peso y que sea un poco «la olvidada».

Detalles exclusivos: Fundamentalmente, un servicio de enfermedades infecciosas muy bueno en el que el residente puede formarse específicamente. Sin embargo, solo hay sitio para 2 personas, por lo que, en caso de competición entre todos, la probabilidad es del 40% para entrar. No se hace en función de número de MIR sino en función del desempeño de los residentes y las recomendaciones de sus adjuntos. Por esta razón, temo que pueda estar muy sujeto a la subjetividad. Según leo en el plan docente que figura en su página, deben pasarse todas las rotaciones optativas en este servicio para poder optar.

Valoración personal: Sinceramente, en cuanto terminé de escuchar al médico adjunto que me hablaba, taché automáticamente este hospital. Aunque insistía en que no salía uno mal formado, el hecho de que llegó a decir que no sería la primera opción que recomendaría a un hijo, por lo que creo que esto lo dice todo. El hospital per se, a juzgar por la charla que dieron desde la unidad de docencia, parece muy bueno para aquellos que hagan una especialidad más concreta, y fomentan mucho la investigación. De hecho, antes de llegar al servicio, estaba planteándome si le había salido competencia directa al Puerta de Hierro. Sin embargo, la medicina interna parece ser la excepción. Por eso, lo dejo en un 2 sobre 5.
Sobre 5: ●●○○○

miércoles, 19 de marzo de 2014

Papi 1 y Papi 2


Durante años, a falta de un padre con cuyas celebraciones distraerme, éste ha sido tradicionalmente el día en el que me planteo por qué la figura del padre es en nuestra cultura casi casi un olvidado. Me pregunto por qué los padres tienen que luchar por serlo, y por qué se les dice a la cara que por carecer de útero no son ni serán nunca los verdaderos progenitores biológicos de sus descendientes.

Pero hoy ha sido un día distinto. Hoy he tomado la mano del mejor hombre que conozco para ser padre y nos hemos comprado un trozo de tarta para celebrar que el mundo en el que vivimos nos permitirá, cuando queramos, ser padres. Hemos celebrado que, tontos que somos, llamarnos «papi» es una de las cosas que nos hace querernos aún más. Hemos celebrado que a pesar de nuestra corta vida de pareja, sabemos qué es lo que vemos en nuestro futuro si todo sale bien. Hemos celebrado que supe instantáneamente que estaba irremediablemente enamorado del hombre que, cuando le dije que siempre me ha hecho ilusión comprar regalos de Reyes para mis hijos, se quedó parado en mitad del centro de Madrid y me dijo que compartíamos el mismo sueño.

Y por eso, te quiero mucho y felicidades, papi Alber.

viernes, 7 de marzo de 2014

Buscando hospital II - Puerta de Hierro Majadahonda



Nota
Todos los hospitales de los que hablaré serán de la provincia de Madrid, y referidos a la especialidad de Medicina Interna. Intento ser lo más objetivo que puedo, pero no siempre consigo toda la información. Añado una opinión personal que para nada pretende ser más que eso. Todo lo que sea apreciación personal, lo pondré en color azul.

Mi segunda incursión ha sido al que tengo más cerca de mi localización actual: El Hospital Universitario Puerta de Hierro en Majadahonda. Antes de empezar, aviso que es una entrada muy larga porque me han contado muchas cosas, por lo que quizás, si no te interesa especialmente el tema, te pueda aburrir.

Hospital: Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda, Majadahonda (Madrid).
Plazas: 5 (25 residentes en total).
Pacientes por residente: En la planta entre 9 y 10. Se le suman periféricos y pacientes de observación (ingresados en urgencias a la espera de cama en planta) que se asignan al principio del día.
Personas entrevistadas: R2.

El servicio: El servicio de medicina interna cuenta con cuatro de las seis secciones de la primera planta (el hospital es más ancho que alto). Tienen pacientes de todo tipo, incluyendo enfermedades autoinmunes e infecciosas, que se reparten por las cuatro secciones. Tienen una unidad de enfermedades infecciosas que funciona más como órgano interconsultor que como entidad física, puesto que los enfermos que le corresponden se reparten por las cuatro secciones y es igual de probable ver casos de infecciosas en cualquiera de ellas.

Rotaciones: Durante los dos primeros años de residencia se pasan aproximadamente unos 8 meses en el servicio de interna, y los otros cuatro meses rotando fuera a razón de dos meses por cardiología, neumología, neurología y gastroenterología. Incluida en los meses de medicina interna hay dos meses en los que el residente pasa a «rotar» por la unidad de infecciosas. En los siguientes tres años va aumentando progresivamente el tiempo que se pasa en la planta de medicina interna y disminuyendo las rotaciones por las otras secciones y servicios. Esto incluye 2 meses en las consultas externas de medicina interna, 2 meses en la UCI y 1 mes respectivamente en oncología médica, hematología, nefrología y endocrinología.

En las rotaciones de medicina interna, dado que hay cuatro secciones para cinco residentes, dos del mismo año coinciden siempre, pero se les asigna a equipos distintos (cada sección cuenta con 3 ó 4 adjuntos), por lo que ven el mismo cupo de pacientes aproximadamente. Cada año de residencia se cambia de sección de forma secuencial, y en el quinto se vuelve al primero por el que se pasó. Por ejemplo, el que empieza en la 1B pasaría de R2 a la 1C, de R3 a la 1D, de R4 a la 1E y de R5 de vuelta a la 1B.

Consultas: (Aquí se me olvidó apuntar algunas cosas y hay más de lo que puedo decir). Tienen consultas externas, por las cuales se pasa como rotación concreta durante 2 meses de los tres últimos años de residencia, algunas monográficas (autoinmunes, lípidos e hígado, recuerdo; había más).

Supervisión por parte de los adjuntos y docencia: En el trabajo de planta, los residentes están asignados a un adjunto y forman parte de su equipo de forma constante hasta que cambian de sección. En las guardias se está siempre supervisado, bien por un adjunto o por un R mayor (en el apartado de guardias daré más detalles).

Sesiones y día a día: Se entra a las 8 de la mañana y se sale a las 3 de la tarde. Es raro el día que haya que salir más tarde, pero no suele ser mucho lo que se retrasa la salida, y es por algo de trabajo que pueda haberse quedado pendiente o alguna eventualidad. Hay sesiones de martes a viernes. El miércoles hay sesión general para todo el hospital que corre a cargo de un servicio distinto cada vez, el resto de días son sesiones de medicina interna que son impartidas alternativamente por residentes, adjuntos o invitados de otros servicios u otros hospitales.

Guardias: De R1 se hacen entre 3 y 4 al mes, todas en urgencias. A partir del segundo año se hacen también en planta (no solo de interna, sino de todas aquellas especialidades médicas donde no haya alguien de guardia) y pasan a ser entre 4 y 5 al mes. Se libran por norma. Alguna vez, raramente y por una necesidad puntual, puede ser necesario quedarse, pero es bastante raro que pase. En las guardias de urgencias nunca se está totalmente solo. Las urgencias del Puerta de Hierro están divididas en tres niveles. El nivel 1 corresponde a los pacientes de mayor gravedad (pacientes monitorizados), donde hay un adjunto las 24 horas. El nivel 3 es el de menor gravedad y tiene formato de consulta. Es llevado por R1, R2 y R3 y hay un adjunto supervisando hasta las 0:00. Posteriormente es el R3 el que asume la supervisión. En el nivel 2, el intermedio, está el resto de pacientes, y hay un adjunto hasta las 4:00. Las cuatro horas siguientes son los mayores (R4 y R5) los que asumen la supervisión.

Sueldo: No lo pregunté explícitamente, pero sabiendo que la base es igual en toda la Comunidad de Madrid (la base depende de la comunidad autónoma en la que trabajes) y que hay 3-4 guardias mensuales de R1, uno puede hacerse un cálculo aproximado. Evidentemente variará en función de si hay una guardia más o menos, y a qué precio por hora se haga (día normal, fin de semana, festivo, especial…).

Investigación y publicaciones: Se fomenta que todos los residentes hagan su tesis doctoral, y hay varias líneas de investigación del hospital. Cuando salí a echar un vistazo a los alrededores descubrí que tienen un módulo del edificio dedicado a la investigación.

Congresos y cursos: A partir de R2 se suele ir, al menos, al congreso anual de la SEMI. No ponen ningún problema para ir a congresos ni cursos excepto situaciones puntuales muy concretas. El R2 con el que hablé me dijo que es algo que suponía y que le habían comentado, pero que hasta el momento no había visto.

Ambiente: Muy bueno. Como en todos lados, hay gente de todo tipo, por lo que hay personas que caen mejor y otras que caen peor. Uno de los puntos más agradables, sin duda. Al llegar al despacho al que me dijeron que fuera para preguntar, se respiraba un ambiente relajado. Cuando pregunté por un residente que pudiera aconsejarme, tanto el R2 como la R1 que había se ofrecieron amablemente. Cuando me preguntaron si prefería hablar con el R2 o la R1 y dije que mejor con el mayor, bromearon bastante con el hecho de que la había «rechazado» y, sin duda, parecía haber un gran ambiente. Además, el entorno que crea un hospital tan moderno y bien diseñado —de lo que hablo en el siguiente punto—, ayuda bastante a que uno tenga más fácilmente una sonrisa en la cara.

Detalles exclusivos: Quizás esto sea una auténtica chorrada, pero el edificio del hospital (no el hospital per se, que existía previamente como Clínica Puerta de Hierro desde 1964 —están celebrando su quincuagésimo aniversario—) es muy nuevo (inaugurado en 2008), moderno y tiene un diseño que me enamoró desde que entré. Amplio, limpio, diáfano, moderno, bien señalizado, fresco, con grandes ventanales. Las habitaciones son casi un lujo, con sofá cama para los familiares, y todo parece muy bien dispuesto y cuidado. El vestíbulo principal cuenta con varias tiendas que son igualmente preciosas. La zona de consultas externas representa todo un módulo del edificio y está dividido por una serie de pasillos dedicados a una o más especialidades, con una sala de espera en la que se llama a los pacientes por un código que aparece en una pantalla enorme e indica a qué sala deben dirigirse. En definitiva: es precioso, y eso para mí es un punto positivo más.

¿Repetirías tu elección?: Sí.

Valoración personal: Estoy absolutamente enamorado. Me habían hablado bien de este hospital, y me decían que era una de las mejores opciones para hacer medicina interna en Madrid. Cuando he ido, la opinión no solo se ha confirmado sino que ha mejorado. Evidentemente, no tengo una gran panorámica de cómo es el día a día, pero viendo el ambiente, y lo bien organizado que está todo, me gusta mucho y me da muy buena impresión. Es un hospital universitario (como muchos de los que ofrecen plazas de residente), y a mí participar en la docencia pregrado es algo que me llama muchísimo. Me gusta el hecho de que la responsabilidad de los residentes sea progresiva (supervisando desde R3 en el nivel más básico de la urgencia), y que fomenten el hacer la tesina. No sé. Quizás es un shock y se me pase, pero lo dudo mucho. Ahora mismo es mi primerísima opción, y muy buena tiene que ser la competencia para quitármela de ese puesto.

Sobre 5: ●●●●●

jueves, 6 de marzo de 2014

Buscando hospital - Gregorio Marañón


Nota
 Todos los hospitales de los que hablaré serán de la provincia de Madrid, y referidos a la especialidad de Medicina Interna. Intento ser lo más objetivo que puedo, pero no siempre consigo toda la información. Añado una opinión personal que para nada pretende ser más que eso. Todo lo que sea apreciación personal, lo pondré en color azul.

Hoy he empezado mi búsqueda de hospital para realizar la residencia por la Comunidad de Madrid. Mis pasos me han llevado en primer lugar a uno de los hospitales grandes, el Gregorio Marañón, tras lo cual he podido disfrutar de un largo pero agradable paseo hasta el centro de la ciudad para renovar mi DNI. 

Copiándome un poco de mi querida Anna y el formato que usó en su blog Historia clínica para hablar de los hospitales de la provincia de Barcelona bajo la etiqueta Buscando residencia, y con su permiso, haré algo parecido y compartiré los resultados de mis investigaciones para que ayuden a quien esté planteándose la especialidad en estos lares.

¡Vamos allá!

Plazas: 8 (40 residentes en total).

Pacientes por residente: Entre 8 y 14 (esto último especialmente en los meses de invierno que se satura un poco el hospital). Un punto que ambos residentes me señalaron como positivo es precisamente la gran cantidad de pacientes que se ven.

Personas entrevistadas: R4 y R1. Lamentablemente, ambos iban con algo de prisa, por lo que no pude sacar la información con todo el detalle que me habría gustado; como podrán ver en las escuetas respuestas que siguen.

El servicio: Mejor dicho, «los servicios». Tienen cuatro servicios (pregunté en el I y el III), y la sección de enfermedades infecciosas, que comentan que es muy buena y característica del servici. Como servicio de medicina interna, no es el más potente, ya que está en un hospital muy grande donde el resto de especialidades están muy avanzadas y «secuestran» muchos pacientes y sus casos que serían de mucho interés para el internista. No obstante, los residentes con los que hablé me destacaron que esto se palia por el hecho de que dos años enteros de residencia rotas precisamente por esos servicios, por lo que los casos los ves en mayor o menor medida. Como añadido está una unidad de cuidados intermedios, de las pocas que hay en España, y aunque no depende del servicio de medicina interna sino del de urgencias, solo rotan ahí los residentes de esta especialidad y está llevada por médicos internistas. 

Rotaciones: Dadas las prisas no pude preguntar esto con muchos detalles, pero como es lo habitual en esta especialidad, se rotan dos años en los distintos servicios médicos del hospital con una duración variable. Ya a partir del 4º año se rota por la unidad de cuidados intermedios. Existe la opción de hacer una rotación externa durante 6 meses.

Consultas: Cuentan con consultas monográficas de enfermedades autoinmunes, lípidos, hipertensión arterial, enfermedad tromboembólica y EPOC. No conseguí averiguar hasta qué punto se involucra al residente en la actividad de consultas a lo largo de la residencia.

Supervisión por parte de los adjuntos y docencia: Los primeros años nunca se está solo y es prácticamente imposible verse sin un adjunto o un R mayor a mano en una guardia en caso de necesidad. Progresivamente se va ganando independencia. La docencia es algo que, por lo que parece, es ligeramente pasiva. Uno puede acomodarse sin hacer muchas cosas que suele poder hacerlo, y hay que moverse con iniciativa propia para sacarle jugo.

Sesiones y día a día: Hay sesiones los martes, miércoles y jueves a primera hora (8:10). Los lunes y viernes hay revisión de los pacientes que hay en la planta.

Guardias: 3 al mes. Siendo de interna y en un hospital tan grande, suelen ser duras y se acaba bastante machacado, aunque raramente se ve uno en un brete por haber mucha gente. Progresivamente se van haciendo más en la planta que en urgencias. De R4-5 a veces hace falta quedarse, aunque comentan que es raro que, si se acaba verdaderamente muerto, le pongan a uno problemas por irse a su hora.

Sueldo: Base + 3 guardias. En el rango habitual. Temo que por ser solo 3 guardias pueda hacerse poco en comparación con otros sitios. Un detalle importante que ayuda a aprovecharlo mejor es que el hospital paga el bono transporte a los residentes.

Investigación y publicaciones: Si se tiene iniciativa propia, se puede participar en investigación con tranquilidad, así como publicar, pero no es algo que se fomente activamente. El R4 al que entrevisté me comentó que tenía 25 publicaciones entre presentaciones en congresos, posters y participación en artículos, pero compañeros de su misma promoción que se han movido menos pueden tener menos o ninguna.

Congresos: Igualmente, debe uno moverse y no le ponen problemas, pero es por iniciativa propia.

Ambiente: Al haber otros 39 residentes es difícil conocerlos a todos, y adjuntos hay para todos los gustos, como en todos lados. Dentro del mismo pool de gente en los servicios de medicina interna hay gente con la que se tiene relación y gente que no pasa de un saludo cordial. Uno de los adjuntos que encontré me pidió que fuera media hora más tarde —iban a pasar visita— de una forma ligeramente desagradable, lo cual no me gustó mucho, menos justo después de ofrecerme yo a venir más tarde por voluntad propia. Un R1 que había cerca mientras hablaba con el R4 tenía cara de estar mortalmente aburrido y no parecía tener muchas ganas de responder a las preguntas que le hacía el R4 para que lo apoyase en su explicación. En resumen: parece que no es especialmente malo, pero tampoco es para tirar cohetes.

Detalles exclusivos: Por un lado, la unidad de cuidados intermedios. Por el otro, el hecho de que paguen el bono transporte, que parece una tontería, pero agüita con lo caro que es el transporte público en Madrid. 

¿Repetirías tu elección?: (Solo pude preguntárselo a la R1) Sí.

Valoración personal: Un hospital muy grande, muy conocido, con muchísimos residentes —en comparativa— de interna. El edificio antiguo, ligeramente claustrofóbico —yo estoy acostumbrado al Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, muy amplio y luminoso— La sensación que me ha quedado no es óptima, aunque he de reconocer que he salido con más puntos positivos de los que me esperaba encontrar, fundamentalmente la unidad de cuidados intermedios, puesto que es un tema que me interesa muchísimo. En cuanto al ambiente, entre lo que viví personalmente (lo que está en azul más arriba), la forma algo reservada que tuvo el R4 que entrevisté de referirse a él, y lo de las guardias de los Rs mayores no me dieron una impresión especialmente positiva. En cuanto a las guardias, además, el hecho de que me las describan como tan mortales y que solo haya 3 no me convence del todo, puesto que creo que quizás serían preferibles una o dos guardias más con un trajín menos frenético de pacientes, para poder aprovecharlas desde el punto de vista del aprendizaje. También me preocupa un poco el hecho de tener que moverme tanto para poder participar en investigación e ir a congresos. Si bien yo nunca he necesitado incentivos para apuntarme a un bombardeo, me hace temer que alguna que otra vez me encuentre hablando con una pared.

En definitiva, y a falta de ver más cosas para que la relatividad sea más realista: ●●●○○

miércoles, 5 de marzo de 2014

De acentos va la cosa

Dice un dicho muy utilizado en mi familia que «no importa que me llames "puta" sino el retintín con el que me lo digas». De hecho, en mi familia somos muy malhablados. ¿Para qué mentir? Nos llamamos de lo último de la baraja sin perder la sonrisa en la boca, porque por el tono sabemos perfectamente qué es realmente lo que subyace bajo las palabras que a otro le harían hacer mutis por el foro con la mayor de las ofensas.

De este dicho me acuerdo siempre que salgo por ahí y hablo con los madrileños con los que me encuentro. Y es que el acento que tienen los madrileños —y al primero que me diga que, por haberse convertido arbitrariamente en la capital, deja de ser un acento, le hago un tacto rectal sin vaselina y a traición— es sumamente chocante para el común de los canarios. Me explico:

Todo español peninsular que va a Canarias o conoce a un canario sale de tal encuentro con una de dos opiniones: o que estamos aplatanados o que tenemos un acento muy dulce —o ambas a la vez—. Y es que Canarias, por lo general —por supuesto, excepciones hay, como en todos lados—, gracias a sus puertos y su situación estratégica entre Europa, África y América; es una tierra que se ha acostumbrado a lo largo de siglos a ser refugio de gente de todos lados: españoles, portugueses, holandeses, ingleses, venezolanos, cubanos, alemanes, marroquíes... Somos una suerte de melting pot en miniatura que poco tiene que envidiar a la mezcolanza de los Estados Unidos de América. También somos muy conscientes de nuestro pasado emigrante, hasta el punto de que consideramos a Venezuela como la «octava isla». Por si fuera poco, desde los años 60 del siglo XX, Canarias se estableció como uno de los mayores destinos turísticos que hay, y esto favoreció el florecimiento de las islas y sus ciudades y pueblos. Como consecuencia de esto, el resultado es una gente acostumbrada a recibir gente: abierta, amable y hospitalaria. Nuestro seseo y nuestra entonación cantarina confabulan con este carácter, que nos lleva a desviarnos del camino para acompañar a quien nos pregunta cómo llegar a un sitio hasta su destino o lo más cerca que podamos, para conseguirnos una reputación muy positiva.

Quizás es por esta costumbre de que nuestro acento sea tan suave y dulce, que cuando llegamos a tierras más norteñas como es mi caso y nos encontremos con una amabilidad menos efusiva —que no más pequeña ni mucho menos inexistente— y el acento madrileño, nos quedemos muchas veces con el ceño fruncido antes de bajar las cejas con tristeza al no saber si hemos sido bien recibidos. Y es que a muchos de los que «emigramos» desde la Macaronesia, esas eses casi siseadas al final de los plurales y ese tono de chulería tan típica de Madriz nos suena, si nos coge desprevenidos, como si estuvieran enfadados con nosotros. Y uno se da cuenta pronto de que no hay enfado que valga. ¡Al contrario! Como cualquier buena persona que se precie, te ayudan con toda su amabilidad, y la diferencia operativa es realmente casi nula, y todo se queda en un simple choque cultural. Y es que 1.700 kilómetros de distancia dan para transculturalidad de sobra, por mucho que la televisión y este gobierno nacional nuestro nos una a todos tanto —en la disconformidad y el hastío también se une a la gente, ¿no es cierto?—.

Ahora que se aproxima un futuro laboral en estas tierras capitalinas me pregunto si acabaré terminando de acostumbrarme, si no bajaré alguna vez la guardia y me sienta ofendido por algo que ha sido dicho con la mayor de las inocencias, o si quizás acabará por pegárseme a fuerza de costumbre y vuelva a mi tierra con una chulería ajena, ces y zetas perfectamente diferenciadas, eses siseadas, «ejques», o leísmos y laísmos tan impropios de mí. Ya MIRaremos...