jueves, 27 de febrero de 2014

Al revés del pepino


No paro de leer consejos para la elección de especialidad y hospital, ni de pedir más. A fin de cuentas, toda información es poca, ¿no? Pero me pasa lo que me pasa cuando recibo mucha información de golpe, que a ratos me saturo y tengo que ventilar mi cerebro un rato, así que me dedico a la lectura, a mi búsqueda de trabajo precario para aguantar de aquí a mayo, a ver series, o a vaguear un poco sin más.

Y en esos ratos digo yo:

¿Pero qué estoy haciendo si yo siempre soy al revés del pepino?

¿Qué quiere decir esto? Que yo siempre soy el raro, y al que todo le sale justo al revés de como dice la gente. Me decían que tendría que estudiar diez horas diarias y sacrificar absolutamente todo lo que hay de bueno en esta vida para el MIR y finalmente me ha salido un examen muy bueno. Cuando todo el mundo me decía que una asignatura era horrorosa, a mí finalmente me encantaba.

Por eso, a veces me planteo si es bueno, en mi caso, escuchar tantos consejos y más para una especialidad tan variable y versátil como es la Medicina Interna. Sé que hay muchas cosas que me interesan, y sé que no me importarían algunas de las cosas que para otros son lo principal a evitar. Por el contrario, hay cosas que para otros son un mal necesario al que se resignan y algunos incluso abrazan con interés, y que para mí alcanzan casi el rango de tabú.

Sea como sea, mañana iré a las Jornadas Postmir que organiza la que ha sido mi academia para ser duchado con información —y me da miedo salir saturado—, y sobre todo, a reencontrarme con amigos que también asistirán. Y poco a poco iré haciendo la tournée y contando por aquí mis impresiones sobre los sitios.

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