lunes, 20 de enero de 2014

¡Van cuatro MIRes 2.0 ya!


Desde que Emilio (@emilienko) empezara hace ya tres años con la iniciativa MIR 2.0 ha llovido bastante, pero en su cuarta edición, él sigue al pie del cañón con esta corrección colectiva de las preguntas de cada prueba selectiva, que se está convirtiendo ya en una tradición que, al menos los más asiduos a la «blogosfera» y «tuitesfera», conocemos bastante y en cierto modo esperamos con interés. Siempre he creído que es una gran ayuda para los futuros opositores MIR y todos aquellos que disfrutamos aprendiendo todo lo que podamos, como una esponja.

Ahora mismo soy yo el que está en la tesitura de ser el que se presenta y, como siempre, estoy encantadísimo de poder colaborar (si no se me aplana el encefalograma irremediablemente tras entregar la plantilla) en la medida que buenamente pueda al desarrollo de esta iniciativa que tan buena me parece.

Como dije, nos vemos en febrero y espero que, como viene siendo costumbre, lo que dé de sí el proyecto MIR 2.0 en su cuarta edición sea tan exitoso como siempre.


domingo, 12 de enero de 2014

Diecinueve días y quinientas noches


Hoy hace seis meses y diecinueve días (con sus quinientas noches) que empecé esta carrera a fondo que es la preparación del MIR. Faltan menos de veinte días (diecinueve y pico — quinientas noches, serán) y mañana lunes empieza la fase final, frenética y auténticamente alocada que es la de repaso. 

Han sido muchos días pensando si estoy estudiando bien, si estoy aprovechando el tiempo de verdad, si debería salir más o debería salir menos; pero el viaje está acabándose y yo creo que a estas alturas casi que la suerte está echada. Con tanto tras nuestras espaldas y tan poco delante de nosotros, lo más importante ahora debe ser afianzar los conocimientos que tenemos, evitar olvidar lo importante y tratar de retener ese tipo de cosas que son tan complicadas de tener en la cabeza durante más de una semana como los números, valores normales y estadios de distintas enfermedades (como el del cáncer de pulmón, esa abigarrada lista de condiciones que hacen palidecer a las novelas «río» de George R. R. Martin en lo abigarrado de su devenir). 

Creo que es un buen momento para darles las gracias a todos aquellos de ustedes que estén leyendo esto y me han acompañado de una u otra manera en este periplo que se acaba dentro de poco. Quizás sea mejor momento el descanso antes del examen o el momento catártico de después, pero no confío en mi memoria hasta tal punto. Prefiero pues hacerlo ahora y, si hace falta repetirlo, ser pesado como una vaca en brazos pero, al menos, agradecido. 

Gracias a mis compañeros «MIRandos» en este viaje, los que he visto cuando he ido a hacer los simulacros y los que hacemos nuestros pequeños aquelarres en Twitter. Porque por cursi y a cliché que suene el asunto, el sentimiento ése de comunidad ayuda bastante a pasar algunos de los malos momentos. Sabes que no te estás inventando las cosas, y que todos estamos igual de exhaustos y deseosos de terminar.

Gracias a los médicos, residentes actualmente o ya egresados de su periodo MIR, por sus consejos, su experiencia y sus tranquilizadores mensajes. Un beso enorme, especialmente, para Miriam, que al haberlo hecho justo el año pasado tiene muy frescas las sensaciones que esto ha supuesto y ha estado durante estos meses dándonos consejitos a los «MIRandos» para que sigamos adelante y no nos volvamos demasiado locos. ¡Gracias!

Gracias a mi familia, que ha estado ahí todo este tiempo, apoyándome incluso cuando no entendían mi agobio o mi necesidad de encierro, que me han preguntado mil veces qué es un percentil para entender por qué me interesaba tanto que ese número subiera o bajara.

Gracias a mis amigos, a los que he frustrado una y otra vez con mis ausencias, a los que probablemente frustre ahora que planeo dejar estas tierras canarias que tanto quiero. Gracias por su apoyo y su comprensión, por no ponerme los dientes demasiado largos ni olvidarse del todo de mí. Gracias por esperarme. 

Y gracias a mi compañero del alma, porque ha estado ahí, a mi lado casi literalmente todos los días de este viaje. Me ha dado los buenos días y las buenas noches durante todos estos días. Me ha hecho reír y llorar de alegría. Ha hecho que este trabajo tenga sentido y un objetivo claro. Ha hecho que afronte cada pregunta con la ilusión de ver su sonrisa y su orgullo. Ha dicho «lo siento» cuando las cosas han salido mal y «enhorabuena» cuando han salido bien. Ha sido compañía, apoyo, ánimo, respeto... Ha sido, como he dicho más de una vez, una luz en mi camino, un sol: mi Sol Sostenido.

Gracias a todos. Empiezo la recta final. Y he llegado hasta ella con fuerzas gracias a ustedes.

Hasta febrero.