viernes, 26 de abril de 2013

Y me voy con pena


Hoy ha sido mi último día oficial de prácticas aunque se me olvidara llevar al jefe del servicio la hojita que acredita que he estado ya seis semanas pululando por la planta de Medicina Interna (MI). Entré como muchos de los que estamos haciendo el rotatorio de libre elección, para confirmar o descartar. Y es que las rotaciones clínicas son como una prueba diagnóstica dinámica. Conforme aumenta el tiempo que pasas bajo el ala de una determinada especialidad, tu intuición va perdiendo en sensibilidad (que al principio es máxima por eso de la sorpresa y el amor por lo nuevo) y ganando en especificidad. Esto quiere decir que cuando entras por un servicio para pasar una sola semana, sales diciendo que te ha sorprendido mucho y que te ha gustado más de lo que esperabas —con excepciones, claro—, pero es cuando empiezas a pasar algo más de tiempo que vas afinando hasta qué punto te gusta y qué es lo que te tira para atrás.

Pues creo que lo digo todo. Me voy con pena, con bastante pena, de la planta. Hoy además tuve la oportunidad de estar un pequeño ratito en la consulta externa, lo cual agradecí mucho por tener una perspectiva distinta de la actividad asistencial en MI. Yo temía que el ritmo distinto de trabajo me aburriese o abrumase, pero al contrario, me sorprendí viendo otro tipo de patología y de abordaje. Pero llevo seis semanas (interrumpidas por las cuatro semanas de Urgencias) en la planta, y uno se va acostumbrando al rollo. Y yo, que como bien saben soy un sentimental redomado, lo voy a echar de menos.

Como decía al principio, entraba para confirmar o descartar, y aunque saben que no me gusta dar nada por seguro, fiel a mi "ya veremos"; la MI ha terminado de limar asperezas conmigo. Mi concepción de: "voy a ver siempre lo mismo" se ha ido al garete en estas seis semanas. He visto muchas cosas distintas, casos más sencillos, casos más complicados, y ha sido ese cambio de chip constante el que me ha gustado. Ya la tutora andaba diciendo por ahí que era un próximo fichaje sin encomendarse a Dios ni al diablo, pero, ¿quién sabe? Si las cosas van bien con esto del MIR, a lo mejor y todo y le acabo dando la razón. Ya veremos...

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