lunes, 11 de marzo de 2013

Contra la depresión, el lado oscuro


Doña T es una mujer de 80 años. Su vida ha sido difícil. Desde pequeña, se ha visto saltando escollos que no se esperaba, que no se merecía. El último, que su familia parezca desintegrarse ante sus ojos, sentirse culpable por cosas que no ha hecho ella, ver a sus nietos asumir responsabilidades por "exigencias del guión".

Quizás por estar acostumbrada a que muchas cosas salgan mal, siempre ha sido una mujer de carácter difícil, tristón, marcadamente pesimista. Pero desde que pasó eso último, ya no lee, ya no sale, ya no se le ocurre qué hacer de comer. La artrosis de sus rodillas parece haberse multiplicado, y el cuerpo le pesa. Las noches pasan en silencio hasta que se duerme, pensando en cómo estarán los que se han ido, en qué será de su casa, de los niños. 

Por si fuera poco, cualquier pequeño estrés la pone muy nerviosa y últimamente se olvida de muchas cosas. Los tests de función cognitiva no muestran que haya verdaderamente un deterioro, pero sí nota que se bloquea muchísimo cuando tiene que dar una respuesta, cuando hay prisa. La tristeza y la ansiedad de pronto le tapan los ojos, los oídos y la boca. 

Pero está en tratamiento con una psiquiatra, que le ha cambiado el tratamiento. Ahora parece un poco más animada, el cuerpo le pesa un poco menos y el sentido del humor regresa poco a poco. El libro que lleva meses cogiendo polvo en su mesa de noche aún sigue sin abrir, pero parece estar menos lejos que antes. Su nieto la ha acompañado a su médico de cabecera - él también va a serlo y se entera mucho mejor de lo que le dice la doctora para luego explicárselo con calma. Ha llevado consigo un libro rosado y pequeñito, "El Blog de la Doctora Jomeini". 

¿Qué es eso de un "blog"? ¿Ahora esas libretas se escriben con "g"?
No, Tata. Un blog es eso que tengo yo en internet para escribir artículos. Éste es un libro de una anestesista que yo conozco, es una versión en ficción de ella.
A ver —dice, y coge el libro sin muchos miramientos al hecho de que ha dejado al nieto a mitad de un capítulo sobre una epidural con sorpresa. Empieza a leer en voz baja, murmurando cada palabra.

De pronto, en mitad de la sala de espera, una carcajada estalla. Es ella. Es Doña T, que después de más de un año y medio ha cogido un libro y se lee tres capítulos en nada. Y se divierte, le gusta, quiere quedarse el libro en su mesa de noche. Ya tiene algo nuevo que contarle a su psiquiatra.

Y el nieto, éste que está aquí, que en el fondo es un sentimental redomado, echa unas cuantas lagrimillas de emoción y decide que tiene que agradecerle de corazón a la Doctora Jomeini que sea tan condenadamente divertida.

2 comentarios:

  1. Decididamente, me has emocionado. Un beso a tu abuela. Dile que ya estoy terminando la segunda parte ;D

    ResponderEliminar
  2. @drajomeini: Está sorprendida de que me hayas respondido, jajajaja. La estaremos esperando ávidamente.

    ResponderEliminar