martes, 4 de diciembre de 2012

Aventuras en Primaria: 4. Pequeñas victorias


Parece que voy superando mi propia timidez. Supongo que es porque somos menos en la consulta y mi obsesión por no ser un estorbo se ve menos estimulada. Y el hecho de atreverme a hablar con algo más de libertad me ha hecho darme cuenta de que tampoco soy tan poco útil en la consulta.

Entra una paciente de 70 años que se queja de cansancio y tos. Se siente algo asfixiada cuando está acostada y duerme más cómoda con tres almohadas que la incorporen un poco. También ha notado que las piernas se le hinchan de vez en cuando. Se me enciende rápidamente la bombilla de la insuficiencia cardiaca y prestos vamos a auscultar en busca del burbujeo del agua retenida en los pulmones, los resabidos crepitantes. Recuerdo al profesor de Neumología recordarnos apasionadamente que no debe olvidársenos los pulmones acaban más abajo por detrás que por delante, y entonces lo escucho: "blub, blub, blub" con cada respiración de la paciente, justo encima de sus riñones. Dando un poco por hecho que han sido oídos, voy automáticamente a ver sus piernas en busca de edemas.

Exactamente —dice el médico, para mi tranquilidad—, aunque no parece haber mucho edema ahora mismo y los pulmones se oyen limpios.
Yo escucho unos crepitantes en las bases —digo.
¿Sí? —pregunta el médico, con gesto de sorpresa, y aplica de nuevo el fonendo.
Sí, pero bastante abajo por detrás. Se ve que tampoco hay mucho líquido ahora mismo.
Vaya, pues sí. Buen oído el tuyo —sentencia, y le pega una patada a unos cuantos ladrillos de la pared de timidez que me limita.

2 comentarios:

  1. Claro que no tiene ningún sentido esa timidez. Siempre para adelante. No es plan de ir de listillo y sabelotodo, por supuesto que no, pero la timidez excesiva no sirve para nada y a ti no te hace falta :P

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  2. De timidez nada: seguro que sabes más de lo que crees, y si te equivocas... de todo se aprende!!

    Besazos :)

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