jueves, 29 de noviembre de 2012

Aventuras en Primaria: 3. El escollo de la timidez


Los que me conocen desde hace algo de tiempo probablemente pongan cara de extrañeza al leer el título de esta entrada, probablemente porque han olvidado el primer contacto que tuvieron conmigo. Y es que cuando estoy en mi terreno, cuando conozco lo que me rodea, soy tremendamente extrovertido. Me encanta hablar, y lo hago hasta por los codos. Me han tenido que mandar a callar más de una vez, para mi rubor, y en ocasiones hasta puedo parecer pedante. Pero cuando piso terreno desconocido soy quizás demasiado cauto. Cualquier pequeño indicio de fracaso social me cohibe.

Y no hay terreno más desconocido para mí ahora mismo que la consulta del centro de salud. Y mi temor se acrecenta al saber que se me evalúa por mi actitud. Pensar que quizás no es el momento de hablar, que a lo mejor peco de soberbia si interrumpo o que podría equivocarme estrepitosamente al decir algo me agarrota a ratos la garganta. Y sé que sé más de lo que dejo ver, pero me atenaza ese temor "escénico" de estar en las trincheras, de poder hacer más mal que bien.

No sé si estoy haciendo bien o haciendo mal al ser tan comedido, pero quizás debería intentar tantear el terreno haciendo alguna pregunta o comentando algo sin miedo, y recular si veo que no es bien recibido. Quizás no tengo por qué preocuparme tanto: después de todo es la primera semana y es normal no estar como pez en el agua en un sitio que no he pisado antes (como estudiante).

Sea como sea, intentaré mañana salir de mi propia trinchera y participar algo más activamente aunque nadie me haya preguntado. A veces es tener cara lo que hace falta, y no taparse con un balde como en la imagen. Ya veremos qué tal sale el experimento...

1 comentario:

  1. Pues sí. Echarle cara será necesario, sin duda.

    Por cierto. Te he nominado a los Liebster Awards. Puedes entrar en mi blog si te apetece saber de qué va.

    Bsitos!! =)

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