martes, 27 de noviembre de 2012

Aventuras en Primaria: 2. Jano


09:00 - Consulta 9 de cierto CS de Las Palmas
Con la bien aprovechada parte superior del pijama que me obligaron a comprar para las prácticas de Ginecología y Obstetricia, mi fonendo de color hunter green, mi socorrida linternita y mis imprescindibles bics (cristal, que escriben normal), en compañía del binomio adjunto-residente, asisto a consulta tras consulta, tocando un poco de todo: cálculos de riesgo cardiovascular (bendito estudio de Framingham), seguimiento de diabetes, revisión de tratamiento psicofarmacológico, diagnóstico de patología reumática en formato Planeta Agostini (o sea por fascículos, como corresponde a tan esquivas enfermedades), reflujo gastroesofágico... Aprovecho para pulir mi maña con el esfigmomanómetro ("er manguito de la tensió, mire usté") y me apunto las cosillas que creo que deberían quedárseme grabadas.

15:38 - Sala de espera del mismo CS
Como si no hubiera sido suficiente la mañana, me veo acompañando a mi hermana pequeña en una urgencia. Esguince de tobillo izquierdo, el segundo en dos semanas. Una hinchazón tremenda, y un dolor que logró arrancarle un par de lágrimas a la habitualmente estoica Panter Woman. De lejos me ve la mitad del binomio, el adjunto, el profesor al que le he dado la brasa con mis problemas de horarios con la beca de colaboración y mi hiperdisponibilidad, gracias a vivir a 5 minutos del CS, en el resto del tiempo —vamos, que por si las muscae he preferido quedar de pesado que de pasota—; y me saluda con cierta cara de extrañeza. Más bien miedo, digo yo, porque debe estar oyendo la musiquita de psicosis cuando me ve aparecer por 5ª vez en 3 días a menos de 100 metros de sí. Le digo que voy "con la cojita" y se mete en la consulta. Me planteo que se esté planteando un Münchhausen por poderes motivado por una malsana adicción a las prácticas. Consulta con nuestro médico de cabecera, taxi hasta el CS donde nos hacen la radiografía, taxi de vuelta al CS. Mi médico saca la vena docente y me hace explorar a mi hermana. Tensoplast que te pego.

Y me vuelvo a casa con una sensación curiosa, como si me hubiera tirado en la nieve después de salir de una sauna a lo Mario Picazo. Ver en poco tiemo las dos caras de la moneda. Escribo precisamente con tan poco intervalo desde ayer porque hoy me ha pasado algo curioso que me ha hecho encontrarme aún más cara a cara (nunca mejor dicho) con la dicotomía de la que hablaba ayer sobre ir como paciente (o acompañante) e ir como estudiante en prácticas al CAP. Y la diferencia fundamental radica en la sensación de control, en el saber qué está pasando. Y conforme uno se acostumbra a la bata blanca, más nota uno esa separación cuando se la quita.

1 comentario:

  1. A mí me pasa lo mismo, y eso que tú estás en un curso más avanzado y ahora mismo sales del horno jajaja. Pero sí, es una sensación muy rara y desagradable muchas veces...

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