jueves, 11 de octubre de 2012

La estadística es estadística


A pesar de mi fascinación por las matemáticas y su aplicación a las ciencias biológicas, y más concretamente a las de la salud; hay que tener en cuenta siempre que la estadística es eso: estadística. Hay que saber leerla, tener en cuenta qué es una media, qué es una varianza y cómo entender un intervalo de confianza. Y en Medicina, aunque muchas veces, lo estadísticamente significativo es habitualmente clínicamente significativo y relevante (porque si no, raro sería que alguien se haya parado a compararlo con otra cosa; cosa que no vale para lo estadísticamente no significativo), hay que saber cómo se leen los resultados que le salen a uno o que lee publicados. Así, diría yo motu proprio que hay tres conceptos distintos para definir un fenómeno:

  • Lo estadísticamente significativo: Éste es un tema meramente matemático. Significa, básicamente, que la probabilidad de que el resultado que nosotros hemos obtenido sea un producto del azar derivado de que nuestra muestra está mal elegida o mal procesada o de sesgos desconocidos es muy pequeña (en las ciencias de la salud se acepta una probabilidad inferior al 5% de habernos equivocados, el famoso p < 0,05).
  • Lo clínicamente significativo: Para esto hay que ver realmente si, en las condiciones en principio óptimas de nuestro estudio, lo que dicen los resultados se corresponde con una realidad tangible. Y esto quiere decir preguntarse si están realmente mejor los pacientes después de este cambio en la intervención; si un determinado efecto, por estadísticamente preciso y consistente que parezca en las tablas de datos, es suficientemente grande para suponer un cambio importante. O al contrario: aunque la estadística no parezca tan absolutamente convincente, ¿es innegable que la diferencia existe y que sería más que probablemente constatable al mejorar las condiciones del estudio? Aquí las matemáticas ayudas con análisis de tendencia y otras herramientas.
  • Lo clínica o científicamente relevante: Yo puedo ver un cambio, yo puedo constatarlo estadísticamente. Ahora bien, esto tiene que traducirse en una herramienta útil para mejorar las estrategias de intervención al nivel que sea, y tiene que tener un impacto tangible, porque si no, la validez externa del estudio se va al garete y se convierte en mera literatura gris por derecho propio y no por sesgo de publicación.
En definitiva, lo importante a la hora de hacer ciencia y entenderla es tener criterio. Por mucho que queramos, sobre todo en las ciencias de la salud, la exactitud es una quimera, y aunque 2 + 2 sean 4, el 4 siempre es parte de un conjunto y tendrá una determinada importancia en el mismo.

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