sábado, 13 de octubre de 2012

Abrumador


No es tan sencillo tomar la decisión de irse o quedarse. No es tan fácil darte cuenta de si estás tomando una decisión a partir del pánico o a partir de un pensamiento absolutamente racional. No es tan elemental el proceso de poner en una balanza los pros y los contras.

Mi familia se cree que esto es tan sencillo como levantarse un día y decir: Pues me voy, empezar a buscar información, elegir sitio y ya. Teniendo en cuenta que mi conocimiento sobre las circunstancias exactas de cada región de cada país que me planteo es limitado, y que el hecho de decidir ir a un sitio no garantiza el conseguir todo lo que uno se propone; el proceso ya empieza a evidenciar obstáculos bastante intimidantes sin tener en cuenta el esfuerzo mental que supone separarse de todo lo que uno conoce.

Tampoco es baladí el efecto que puede tener el ser extranjero sobre las posibilidades de explotar todas las posibilidades que en teoría pone a la disposición de uno la profesión. En mi caso, yo siempre he querido explotar el potencial investigador y docente que existe en la medicina —al menos intentarlo—, y si bien todos sabemos que actualmente eso es casi quimérico en España, tampoco se me antoja tan fácil, por ejemplo, en Alemania. Por ejemplo, allí la gente suele terminar la carrera ya con un doctorado hecho: es otra filosofía distinta, no se considera un posgrado, sino un reconocimiento más de la autonomía investigadora del entonces doctor. Las informaciones que encuentro hablan de una dificultad hercúlea en el conciliar la residencia y el doctorado. Si a eso le añadimos que es difícil, como extranjero, encontrar plaza en ciudades universitarias, la cosa pone aún más trabas al proceso.

En definitiva, en una visión simplista, quedarme en España parece más sencillo y directo. Hago el MIR y todo dependerá del número de orden que consiga, es decir, hay una limitación clara que no depende de mí y me exime de cierto grado de responsabilidad sobre mi destino. Es una vía que, por injusta que pueda parecer, evita la mitad del proceso de decisión: si tienes el número 1, pues vale; pero si tienes el 5.000; pues el campo se reduce en 4.999 plazas y unos cuantos dolores de cabeza que te ahorras. Y una vez elijas la plaza, allí no te van a decir que no entres, porque la plaza es tuya. En Alemania, en cambio, no es que tengas acceso garantizado a todo, pero sí que puedes presentarte a muchos sitios. Eso sí, solo a una región al tiempo, porque solo puedes pedir una solicitud de Approbation al mismo tiempo.

Por otro lado, también sabemos claramente cuáles son los problemas de España. Cada día menos trabajo, cada día menos sueldos, I+D+i nunca ha sido una prioridad y no digamos ahora cuando, al parecer, la Iglesia necesita nuestro poco patrimonio más que nunca... Vamos, en una palabra: España — o Grecia, que poco a poco van alcanzando la sinonimia. 

Sencillamente, no es tan sencillo.

1 comentario:

  1. Que pena que los políticos estén destrozando España,con sus recortes,los mejores médicos y especialistas están marchando de España para un futuro mejor,pero que futuro nos espera a los pacientes a largo plazo???

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