lunes, 13 de agosto de 2012

Veganismo nostálgico o el complejo de martir.


No es la primera vez que en Ya veremos hablo de vegetarianos, veganos y demás hierbas. Lo cierto es que hace no mucho me he vuelto a interesar por este tipo de dietas tras haber visto, en el programa de Ellen DeGeneres (a través de Youtube), cómo promocionaba el libro Vegan cooking for carnivores (Cocina vegana para carnívoros), escrito por el chef profesional de ésta y su esposa Portia, y por ellas dos, que escriben una el prólogo y otra el epílogo del tomo. El libro en sí me llamó la atención, pero precisamente porque está dirigido a mí, como miembro del público comedor de carne, al que ofrece múltiples recetas con productos que sustituyen con, según los que lo han probado, efectivamente a los de procedencia animal. Y ciertamente, lo que he alcanzado a ver de ese libro es fantástico para aquellos amantes de la carne que quieren pasarse al veganismo y a los que la transición les pudiera resultar traumática. Páginas web de recetas veganas incluyen una mayoría de recetas que requieren conseguir "pollo 'sin carne'", "queso 'sin leche'" y otras maravillas de la industria alimentaria.

Y tras mucho leer, sigo encontrando una nota disonante en todo esto, al menos desde mi punto de vista. ¿Qué sentido tiene el veganismo si luego está el nuevo acólito penando en busca del recuerdo de la carne? ¿No es eso un poco contrario a la misma filosofía vegana? Personalmente, y quizás porque, directamente, no me convence la idea de dejar atrás la carne; no puedo evitar ver cierto toque de inmadurez en el hecho de decidir no comer nada de procedencia animal y automáticamente dedicarse a buscarle sustitutos de procedencia vegetal. Si a esto le añadimos que muchas veces los más acérrimos defensores del veganismo suelen ir también en contra de las comidas procesadas y los conservantes, me surgen más dudas; puesto que la "carnificación" de la soja, la quinoa, las lentejas y otros productos —maravillosos, sinceramente— requiere un procesamiento industrial bastante profundo. Además, estos productos de "carne vegetal" son ostensiblemente caros.

Lamentablemente, y a pesar de las buenas intenciones que tienen, en principio, los veganos para con los animales; dudo que su iniciativa logre convencer a todo el mundo de que abandone la producción masiva de carne, con todo lo que esto conlleva. Y me convence de esto aún más el apoyo conceptual que le da a los productores de carne y a los carnívoros (u omnívoros, realmente) convencidos (entre los que me incluyo), el hecho de que la dieta vegana parece necesitar sí o sí conseguir sustitutos, más o menos parecidos a lo real, de la carne para que pueda ser disfrutada.  

¿Hasta qué punto puedo tomarme en serio a un vegano que no acepta una dieta sin el sabor de la carne? ¿Cómo sé que no es una exhibición del complejo de mártir por una causa superior, una flagrante sublimación (en palabras de Freud) al más puro estilo pasivo-agresivo?

Es la misma duda que me asalta cuando veo la propaganda "en favor" de la donación altruista de órganos que invita a no mirarla como ofrecer una parte de ti para que otro siga viviendo, sino como la oferta de un desconocido para que una parte de ti siga viviendo.

¿Vale la pena adscribirse a filosofías de las que uno no está del todo convencido, solo para quedar bien con la opinión general? A los que esperan que la gente se adscriba, ¿les vale la pena aceptar a gente que no cree realmente en la causa? ¿No es todo esto un poco mercenario?

5 comentarios:

  1. No podría estar más de acuerdo. No es que pretenda entrar en un debate sobre si el veganismo es mejor o peor que el resto de formas de alimentación, pero si una persona, de forma libre, determina que quiere seguir una filosofía de vida, lo más congruente es que lo haga siendo consciente de todas las consecuencias que ello conlleva. Hay millones de maneras de cocinar los productos que tanto dicen que se asemejan a la carne, ¿por qué hacerlo como el pollo o como la ternera? No sé, es probable que incluso el resultado sea mucho mejor y más apetitoso si la soja se cocina como soja y no como una pechuga...

    Me ha gustado lo de la donación de órganos, no me había parado a pensarlo.

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  2. @Crístofer: Pues eso mismo digo yo :P ¡Gracias por comentar!

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  3. Esta nota es meramente una opinión infundamentada y a "medio cachete", solo preguntas sin respuestas, ¿porque?,porque no te diste a la tarea de investigar con un vegano el porque de las cosas. Como cualquier ideología, siempre se trata de "ofrecer" y/o "mostrar" un punto de vista claro para cualquier persona interesada o no, hablando de comida, ¿como un vegano va a captar la atención de un "carnívoro? fácil, dile: -Mira mi T-Bone, ¿te apetece?, es de gluten, ¿no sabes que es el gluten? deja te muestro como es mi dieta y como cocino... Ciertamente es desagradable nombrar platillos veganos con nombres de partes de cadáveres de animales, cosa que entre los veganos mas adentrados en este estilo de vida no usamos. Saludos! :D

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  4. llegue por casualidad y me encontre que los 2 tenemos un blog con el mismo nombre... nada, solo eso. saludos.

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  5. No sé por qué, no sabía que tenías blog.

    Creo que en su momento miré y vi que no, y si no es así, no tiene explicación.

    Te voy a añadir a mi lista, porque somos pocos los de nuestra generación con blog! ;)

    Bueno, me pasaré a menudo por aqui, ;)

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