viernes, 10 de agosto de 2012

Los psicofármacos y yo


Si hay una asignatura que me he estudiado mal es la farmacología. Es casi una obligación en nuestra facultad, al menos hasta este año. El modelo de examen pide conocer detalles de forma sumamente memorística y nombres de fármacos que son muy poco utilizados. Si a esto le sumas la ansiedad de tener que aprobar para conseguir créditos para las becas y que hay otras muchas asignaturas a las que prestar atención, estudiar farmacología se convierte en un mero trámite administrativo y un mal trago, como hacer la declaración de hacienda.

Y aunque estudiando este año la psiquiatría ha habido un repaso de la farmacología que es relevante en esta especialidad, el repaso es muy somero, puesto que se da por hecho que conocemos, verbigracia, los recovecos de los receptores D2, o la lista de efectos adversos de las benzodiacepinas. Pero no es así. Mi conocimiento es bastante limitado, y aunque tras tres semanas de estar en las trincheras de la psiquiatría de agudos y haberme repasado todo el material del que dispongo acerca de la psicofarmacología ya me veo algo más suelto entendiendo el uso de según qué antipsicótico, benzodiazepina, eutimizante o lo que sea, sí que noto la llamada del aprendizaje para llenar el hueco que aún percibo.

¿Qué le voy a hacer si soy un friki? Nunca he sido muy amante de la farmacología, pero en este caso me entusiasma aprender sobre ella. Puede ser porque es un tema más que polémico en salud mental y despierta mi espíritu "peleón" o porque, a pesar de mi enamoramiento más que obvio con lo psíquico, mi amor coexistente por la medicina más tradicional y organicista (el que me hace mirar hacia la medicina interna con anhelo), tengo una visión muy biológica del asunto, y me consuela encontrar el agarre de los datos científicos sólidos para explicarme fenómenos en principio tan fantasmales como son los de la mente; o las dos cosas a la vez. Por otro lado, el conflicto siempre existente entre los datos puramente científicos o sea la farmacología desnuda, y los intereses comerciales que a veces llevan a recetar un fármaco porque ha desatado una suerte de epidemia de "estreñimiento histérico" por una nueva molécula novísima, saca también mi espíritu crítico, y eso me anima a tener conocimientos con los que argumentar.

En definitiva, me atrae tanto el modelo médico de la salud mental, que a pesar de la animadversión que me hizo cogerle la correspondiente asignatura a la farmacología, siento que mi afán de estudiante vocacional me llama a hincar los codos. Eso sí, después del examen de septiembre, que uno es friki, pero no suicida.

5 comentarios:

  1. A mí me pasó algo parecido cuando empecé Anestesia. Y vuelvo a desempolvar mis conocimientos de dolor ahora en la Unidad de Dolor Crónico. Nunca es suficiente....me temo

    ResponderEliminar
  2. si, totalmente de acuerdo, la psicofarmacología es uno de los espejismos más atractivos.... hasta el punto que a veces te olvidas de la persona y sólo ves unos hipotéticos receptores.
    Existir: existen; funcionar: funcionan; pero el conocimiento que poseemos sobre su mecanismo íntimo es tan acertado como el que tenemos sobre la religión de los neandertales.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  3. @Jomeini: Me temo lo mismo, y más si me lo dices tú, jajaja.

    @Miguel: Como prácticamente todo en psiquiatría, ¿no? Estar está, y es demasiado evidente como para decir que no existe, pero... son pocas las capas que hay que quitar para llegar al a incertidumbre más absurda.

    ResponderEliminar
  4. Las ganas de aprender y de "detectar huecos" creo que es lo que distingue a los verdaderos médicos de los que han acabado ahí, hacen lo que deben y cobran a final de mes, sin pena ni gloria. Me gusta, me gusta ^^

    En cuanto a los fármacos, siempre hay que estar alerta, son empresas tan poderosas y con tantos intereses que poco menos que crearían ellos mismos las enfermedades y te redactarían el DSM si les dejas.

    ¡Besos!

    ResponderEliminar
  5. @Mar: En primer lugar gracias por la parte que me toca ^^ Creo que es un ejercicio necesario de responsabilidad, aunque pueda resultar tedioso en ocasiones.

    En cuanto a lo de las empresas, pues como dices. Money makes the world go around~

    ResponderEliminar