jueves, 30 de septiembre de 2010

Informatización


Ahora mismo me encuentro en la mitad de una "maravillosa" clase sobre patología vascular periférica. Entre diabetes, arterias y venas de las piernas, gangrenas y claudicación intermitente, la conclusión es que no me gusta nada este tema y que me aburro.

Lo bueno de una clase aburrida es que tienes tiempo para analizar tus alrededores. De hecho, no es algo nuevo lo que acaba de sorprenderme una vez más, siendo yo uno de los mejores ejemplos. Las clases cada vez están más informatizadas. En segundo de carrera, empezó por una chica, que tuvo a bien tomar apuntes con el ordenador. Me pareció una buena idea, y decidí probarlo. Poco a poco, más gente fue trayendo sus portátiles a las clases, hasta el punto de que actualmente, al mirar alrededor, hay perfectamente unas 10 o hasta 15 pantallas de ordenador encendidas en la clase.

Puede ser una forma de adaptación al medio. Pero, ¿somos nosotros los que nos estamos adaptando, o son las máq- (Interferencias)

lunes, 27 de septiembre de 2010

La carrera de medicina y la organización


Hoy he estado meditando, mientras llevaba kilos de papel en forma de apuntes de varias asignaturas entre mis brazos, al tiempo que las novatadas de este curso estaban tomando lugar en el aparcamiento de la facultad. Pensando, me he dado cuenta de que estudiar esta carrera, al menos en Las Palmas, es organización.

  1. En primero, reorganizas tu vida, porque dejas de tener tiempo libre, y tienes que acostumbrarte.
  2. En segundo, organizas novatadas.
  3. En tercero, organizas asaderos.
  4. En cuarto, organizas tu suicidio.
Lo dicho, todo es organización.

martes, 21 de septiembre de 2010

Actualizando desde Madrid



Aprovechando que mis amigos duermen una siesta (algo que yo seguiré, per secula seculorum, siendo incapaz de hacer), me he puesto a mirar los blogs y me he dicho: "Ya que tienes tiempo, ¿por qué no actualizar el tuyo con algunas de tus peripecias por los Madriles?"

Éste es mi penúltimo día en la, hasta hace poco menos de una semana, para mí desconocida capital española. Había pasado por aquí haciendo escala de aviones, y una vez incluso estuve un par de días, pero en Fuenlabrada, que viene a ser poco del Madrid de la tele y que te cuenta todo el mundo; y esa vez tuve que contentarme con ver la Puerta del Sol a las prisas, porque si no me quedaría sin avión para volverme a mi amada Gran Canaria natal.

El pasado miércoles, día 15, me descubro en un avión destino a Madrid, sin que sea una escala. Y ese mismo día, directos al hostal, a dejar las cosas, y del hostal al Retiro, pasando antes por la Carrera de San Jerónimo, donde sacarnos una foto con los leones del Congreso de los Diputados, la estatua de Neptuno, la Cibeles (esa de la que se enamoró el interno 16, según Sabina) y la Puerta de Alcalá. Contaré más cosas con detalle cuando vuelva, pero enumeraré cosas para que vean que no he parado la pata quieta: San Lorenzo del Escorial, incluido, por supuesto, el monasterio; Museo del Prado, el musical Mamma Mia con la fantástica Nina, Puerta del Sol, Plaza Mayor, Plaza y Palacio de Oriente, Chueca, Toledo (tierra de mi adorado personaje de rol, Simeón), Alcorcón (donde mi «friki» interior pudo sentirse satisfecho gracias a las jornadas lúdicas Ludo Ergo Sum), y muchas más cosas que ahora mismo ni me acuerdo, tanto en la ciudad de Madrid, como en los alrededores. Como es obvio, he redescubierto el chollo que suponen los medios de transporte como el metro, el tren e incluso la guagua fuera de las islas, porque te comunicas a grandes distancias sin necesidad de despegarte de la tierra, y en poquito tiempo.

La gente es muy distinta aquí que en Las Palmas, y todo parece estar regido por unas normas no escritas que a veces me dejan patinando, pero supongo que es lo que pasa cuando estás a 2.000 kilómetros, en territorio ultraperiférico, que le dicen ahora; que tienes otra visión del mundo.

De mis conexiones con Las Palmas, les agradará saber a los que me amenazaron en mi anterior entrada, que prácticamente ni he tocado los libros que me traje de la biblioteca. Desde aquí, tanto mis amigos y yo, que estamos metidos en follones organizativos del curso este año, andamos aprovechando las noches para arreglar todo lo necesario a pesar de la lejanía (fruto de un error de planificación de la universidad, que decidió adelantar la fecha de comienzo de las clases después de que todo estuviera ya planeado, fantástica ella); y vamos tirando hacia adelante. Mañana volveremos por la noche, y el jueves nos veo, ojerosos y deprimidos, en la cruda realidad de la facultad. Pero todo sea por ser médicos un año de estos, ¿no? Por otro lado, me he llevado sendas alegrías con las asignaturas a las que me presenté ahora en la convocatoria de septiembre. Las tres están aprobadas y, sorprendentemente, Anatomía Patológica, de la que tenía las peores expectativas, es la que mejor me ha salido. No sé ni como, pero en mi expediente hay un 9, un sobresaliente, que no consigo creerme, pero del que, desde luego, no pienso quejarme.

Y en fin, voy desconectando ya, que ahora mismo ni sé qué seguir poniendo. ¡Ya actualizaré en detalle! Un saludo a todos.

sábado, 11 de septiembre de 2010

¡Un año ya!

Hace exactamente 365 días que escribí la primera entrada de este blog. Estaba a cinco días de empezar tercero de Medicina en Las Palmas, y a poquito más de un mes para coger un avión hacia Lübeck, convencido de que sería el año de mi experiencia Erasmus. Ya veremos empezó con el espíritu que su nombre deja bastante claro, con una especie de conformismo respecto a la incertidumbre, de relajación en el enfoque del futuro. No sabía en qué iría derivando esta bitácora cuando la empecé, porque ya tenía unos cuantos intentos a mis espaldas, no muy fructíferos, pero me dije: "Tengo ganas", y así lo hice, acompañado desde el principio por mi amiga Seishi.

Los primeros posts fueron la época en la que acababa de empezar a conocer bien a mi amiga Mar, entre magdalenas cafeteras y alguna que otra crisis existencial en forma de nostalgia de posibilidades. Había empezado a ir a clases de propedéutica, y mi enamoramiento por lo clínico empezó a tomar forma muy poquito a poco, mientras trataba de aprender a ir en bicicleta, porque sospechaba que en Alemania me haría falta. Y finalmente llegó, el gran momento, el viaje a Alemania. Con todo preparado, después de un asadero de San Lucas en el que mis amigos no tuvieron otra cosa mejor que hacer que despedirme con un frikismo desorbitado (vengo con mis piezas de repuesto, subversores, la Unión les vigila). Sin embargo, todo fue de mal en peor desde el primer momento. Poco a poco, fui flaqueando, hasta que me vi obligado a batirme en retirada, lo que supuso, aunque pírrica, una pequeña victoria contra el caos, a la que siguió la relajación que me hacía mucha falta desde que llegué a aquellos lares.

De ahí en adelante, fui recuperando mi integridad mental e incluso me atreví a intentar componer alguna que otra cosita (asignatura pendiente). Desde el primer momento, disfruté de las prácticas, que me confirmaron que estoy en la carrera que me gusta. Consolidé amistades y empecé a incorporarme a la dinámica de exámenes. Empecé a introducir en el blog cositas sobre lo que veía en clase, sobre mi visión de la medicina en particular y el mundo sanitario en general, incluso me atreví a disecando algunas parte de esa lengua arcana que parece que hablamos los neo-chamanes en Criptología Médica (que volverá muy próximamente). Poco a poco y sin darme cuenta, me fui colando en esto de la blogosfera sanitaria, con lo que empecé a conocer blogs fantásticos (Historia Clínica, El blog de la Dra. Jomeini, Cómo convertirse en entrenador Pokémon, Diario de una mamá pediatra, Paradojas de girar como una noria, y muchos más), y a la gente que hay detrás: un batiburrillo de profesionales y estudiantes del mundo de la salud con muchas cosas que aportar y que contar y de los que estoy convencido de que son o serán grandes profesionales.

En todo este año, los que siguen este blog (¡muchas gracias a todos!) han visto cómo he perdido los nervios, me he puesto malo, he suspendido, me he frustrado y me he enfadado; pero también han visto la ilusión que me hace seguir en esta carrera, terminarla y ser médico, porque es lo que quiero llegar a ser.

Obviemos lo de "Sé que triunfaré y me aclamarán", por favor...

Tras este momento de amante de los musicales... Lo dicho, muchas gracias a todos por acompañarme durante este año. De no ser porque hay gente que lee esto, a la que le importa aunque sea un poquitito que yo escriba una entrada de cuando en cuando, que tiene algo que decir, o simplemente gusta de leer mis chorradas y disertaciones filosóficas, este blog habría muerto como todos los anteriores. De nuevo, muchísimas gracias.

Ahora, ¡a por otro año!

PD: Y a por Anatomía Patológica y Epidemiología, que las tengo el lunes y el martes.

martes, 7 de septiembre de 2010

Historial Clínico - Agosto


Llego algo tarde, pero bueno, aquí estoy por fin con el Google Analytics (GA) arreglado, para ver qué tal ha ido este mes. Obviamente, antes había muy pocas visitas, y según GA, el porcentaje de visitas ha aumentado (hasta el día de hoy) en un 21.000,00%. ¡Agüita!

Muchas gracias a todos por las 1.282 visitas que tuvo Ya veremos entre el 1 y el 31 de agosto. La entrada más visitada es la de mi revisión acerca del género Neisseria, ¡me alegro de que guste! Sobre todo, espero que sea útil a quienes la visiten.

Y ahora, pasemos a la parte que todos esperamos, las famosas búsquedas, a cuál más ecléctica, que guían a los buscadores hasta Ya veremos.
  • aborto con hierbas a partir de los 5 meses (Uy... Aborto, hierbas e internet... No parece muy buena combinación).
  • augmentine cocaina (No quiero pensar lo que hace la gente con el Augmentine en sus casas...).
  • como bajar una talla de pantalon en horas (Esto es tener prisa y lo demás son tonterías).
  • como me saco la hipocondria rapidamente (Pues para empezar, dejar de buscar por internet soluciones médicas, que no suele sino agravarlo).
  • como pasarse el pokemon diamante (¿Qué tiene que ver esto con mi blog?).
  • el exorcista gastroenteritis (¿Diagnóstico presuntivo de los vómitos de Regan?).

jueves, 2 de septiembre de 2010

Ejes anatómicos, o la crítica explosiva


En primero de medicina nos ponen en contacto ya con la bonita asignatura que es la Anatomía. Para muchos es puramente descriptiva, pero mi profesor de Anatomía, que apodaré con cariño como Dr. Gimli por su curioso parecido con John Rhys-Davis (el actor que encarnó al enano en El Señor de los Anillos), siempre defendió que la Anatomía debía estudiarse siempre con un enfoque morfofuncional, porque forma y cometido están siempre entrelazados, se explican mutuamente y dan sentido a la entidad del cuerpo (humano, en el caso de los aspirantes a matasanos).

No obstante, hay mucho de descripción en la Anatomía, y para poder sistematizarlo todo, se usa una serie de términos y conceptos que deben quedar bastante claros antes de ponerse a hablar de cómo se organiza tal articulación o en relación a qué se sitúa cuál víscera. Uno de estos conceptos es el de los ejes, líneas ficticias para la orientación tridimensional, que son tres:
  • El eje cráneo-caudal es aquél que va, como su nombre indica, desde el cráneo hasta donde, en animales menos evolucionados, se encuentra la cola. En nuestro caso, nos recorre desde la cabeza hasta los pies.
  • El eje anteroposterior, perpendicular a nuestra espalda y nuestros pecho y abdomen, nos empala como una espada tras una certera estocada.
  • El eje transversal, que va de lado a lado, igual que las barras que atraviesan a las figuras del futbolín.
Combinando en parejas estas rectas imaginarias, podemos confeccionar a su vez tres planos como los que se ven en la imagen:
  • El plano coronal, producto de los ejes cráneo-caudal y transversal, que nos secciona la cabeza como una diadema con complejo de guillotina y continúa en pos de los pies, resultando tal división en una mitad anterior y otra posterior de nuestro cuerpo.
  • El plano sagital, producto de los ejes cráneo-caudal y anteroposterior, que nos divide en dos mitades, derecha e izquierda.
  • El plano transversal, que hace lo que vino a hacer un sable láser de Obi Wan Kenobi con Darth Maul en La Amenaza Fantasma, partirnos en dos partes por la cintura, dejando una mitad superior y otra inferior.
Estos conceptos me quedaron bastante claros gracias al Dr. Gimli, que lleva un par de años dedicándose abiertamente a luchar contra el síndrome metabólico (resistencia a la insulina, hipertensión, hipertrigliceridemia...) que amenaza a tantos hombres por encima de los "taitantos".

Hoy me he encontrado, tras meses sin tener contacto con él, al Dr. Gimli en la cafetería de la antigua facultad. Y la conversación ha sido como sigue:

- Vaya, Fernando.
- Buenos días, Dr. Gimli.
- Buenos días. Debes dejar de crecer en los diámetros que no sean cráneo-caudales.
- Eh... sí, supongo.

Una forma... anatómicamente sutil de llamarme gordo sin previo aviso. Tiene razón, pero podía avisar antes, que estas cosas, sin anestesia, le duelen a uno en lo más profundo del endocardio.