lunes, 2 de agosto de 2010

Carta a un amigo

Querido amigo,

si hay algo que lamento ahora mismo es no haberme podido despedir de ti. La última vez que te vi, ¿cómo iba nadie a pensar que había que preocuparse por nada? Pero la última vez que te vi, me abrazaste, me sorprendiste porque, como siempre, eras más listo y más cariñoso de lo que cualquiera podría imaginar.

Sé que no soy parte de tu familia, pero sí que sé que tú me hacías sentir como si lo fuera cuando entraba por esa puerta. Nadie que conozco, ningún amigo, ningún familiar, me saluda con la emoción con lo que lo hacías tú; nunca dejaste de arrancarme una feliz carcajada hasta cuando amenazabas con tirarme al suelo.

Y es que yo te vi desde que llegaste, y pienso que ojalá hubiera compartido aún más momentos contigo. Te vi, en aquel bolso que parecía enorme contigo dentro, tan pequeño y asustado por la calle. Te vi crecer, ¿cuántas veces bajé hasta tu casa y paseamos los tres juntos? Contigo tres no eran multitud. Contigo, créeme, me sentía en familia. Y ya sabes que tú y yo éramos como cómplices, que cuando nos dejábamos echar la bronca, nos mirábamos como si estuviéramos en el mismo barco.

Me acuerdo de muchas cosas contigo, de tus inacabables ganas de comer: papas, bombones, ¡y el pan chino que te comiste cuando no mirábamos! Me acuerdo de que siempre te animabas a jugar, y que nunca dejabas de traerme cualquier juguete, aunque yo ya tuviera el brazo cansado. Me acuerdo de que me despertaste a mí primero, y de que te vengaste de que te mandara fuera estirándote sobre mis piernas. Me acuerdo de tantas cosas que, aunque lloro, me estoy riendo como un tonto, yo solo.

Lamento que esta carta sea tan pobre, amigo, pero es que cada vez que intento escribir me echo a llorar, porque te echo de menos aún sin haber ido a visitar tu casa. Pero espero que sepas que además de tu familia, tenías a un amigo que te quería y aún te quiere. Espero que encuentres la paz que te quitó la enfermedad. No serás más que buenos recuerdos. Serás siempre Duque, nuestro Duquillo.

Aún triste, con cariño, te devuelvo ese abrazo que me diste la última vez,
Fer.

5 comentarios:

  1. Pobre Duque! Cómo lo siento!! En el cielo canino estará feliz, seguro, jugando con otros perritos.

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  2. T_T jo, me he echado a llorar acordándome de lo del pan chino. Al menos tuvo esa satisfacción a nuestra costa, basta acordarse de su cara relamiéndose para saber que eso le gustó.

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  3. Lo siento muchísimo Fer, estas cosas son muy difíciles de digerir, aunque algunos no lo comprendan.

    Un besazo enooooorme!!

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  4. joe, lo siento muxo porque son de esos seres de los que más dan sin pedir nada a cambio capaces de alegrar cualquier día gris :( un besiito graande!!! y a quedarse con los buenos recuerdos ;)

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  5. Joooo, es la primera vez que vengo por aquí, y lo que he llorado leyendo este post!!!! Que homenaje más bonito a Duque!

    Bueno, que sepas que me quedo por aquí :)

    Besillos

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