lunes, 28 de junio de 2010

Cuarenta y un años

Hace cuarenta y un años que la comunidad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) se rebeló contra un sistema que los perseguía en Greenwich Village, Ciudad de Nueva York. Por eso, se conmemora todos los 28 de junio el famoso Gay pride. En España se ha traducido como orgullo, aunque la palabra inglesa tiene más similitudes con la palabra dignidad que con orgullo. Y es que eso es en lo que yo creo, en la dignidad de las personas homosexuales, transexuales y bisexuales a ser parte del mundo sin que su vida sexual sea algo de lo que avergonzarse, algo por lo que vayan a la cárcel o incluso mueran.

Sobre todo creo en que ser homosexual es un asunto de cada persona, y que no debe afectar al resto de su vida social. Yo no soy menos estudiante porque me gusten los hombres, igual que no seré menos médico. A nadie se le debería impedir hacer nada por su orientación sexual, porque es algo que no es una enfermedad, es algo que no hace daño a nadie, y sobre todo, es algo que no debe tener trascendencia más allá de la cama y la casa de cada uno.

Cada vez hay más transparencia, cada vez más aceptación, pero quedan siempre muchas personas que están intentando dañar los derechos humanos, dañar a otras personas buscando excusas para justificar lo que no son más que ganas de violencia y conflicto, de vomitar sus propios problemas internos sobre otras personas. Por eso muchos sectores ultraconservadores de esta sociedad deberían hacerse un examen de conciencia y pensar qué es realmente lo que pasa por sus mentes, por qué tienen tanto miedo a la libertad propia y de los demás, qué les amenaza en la oscuridad de sus pesadillas. Por eso Gamá, colectivo LGTB de Canarias, concedió su premio Tenique a Intereconomía, y yo quiero apoyar esa concesión del premio, porque no están respetando los valores en los que se fundamenta un estado de derecho, porque están aprovechándose, con algo que no se puede llamar sino maldad, de la libertad de expresión que quieren quitar a sus conciudadanos.

Sea como sea, y sean de la opinión que sean, les felicito uno de los tantos días del año en los que se reivindica la igualdad de todas las personas. Hoy tocan lesbianas, gays, transexuales y bisexuales; pero el mensaje, al menos para mí, es el mismo que me gustaría que estuviera presente todos los días. Somos personas, miembros de la Humanidad, y debemos aprender a convivir, que el odio sólo hace perder el tiempo y años de vida.

Foto: Desfile del Orgullo LGTB de Las Palmas de GC 2010, yo soy el que mira hacia atrás, a la derecha de la imagen, con una chaqueta roja.

martes, 22 de junio de 2010

Pasapalabra - Psicopatología

¡Hey! El anterior Pasapalabra tuvo éxito y pedían más, así que, aprovechando que mi último examen ha sido de Psicología Médica y Psicopatología, voy a hacer uno con el convulso mundo de la mente, sobre todo la enferma. Si no recuerdan las reglas, miren aquí cómo iba el asunto.


A - Incapacidad de un individuo para identificar las propias emociones y, en consecuencia, verbalizarlas.
B - Trastorno de la conducta alimentaria en el que la obsesión por la propia imagen y el peso corporal provoca episodios de ingesta excesiva de comida (atracones), tras los cuales el afectado se purga (vómitos, laxantes, ejercicio extremo) como resultado de la sensación de culpa y pérdida de control.
C - Purgación o evacuación. Efecto liberador producido por la descarga de los afectos reprimidos ligados a conflicos inconscientes o acontecimientos traumáticos.
D - Alteración cuantitativa o cualitativa del sueño.
E - Dícese de los elementos de la conducta, pensamientos, impulsos, mecanismos y actitudes que no son la norma del yo (por lo que son percibidos como ajenos y morbosos) y que son incongruentes con la personalidad global.
F - Miedo irracional hacia objetos, situaciones y actividades que provocan que el sujeto experimente una elevada reacción de ansiedad y tienda a evitar el objeto de su temor.
G - Evaluación aumentada del valor, poder, conocimientos o importancia de la identidad personal.
H - Miedo irracional a la muerte o a la enfermedad que provoca que el afecto se convenza firmemente de que padece una enfermedad, por lo general grave, y que no desaparece a pesar de recibir resultados favorables de sus múltiples visitas al médico.
I - Inclinación irresistible al cumplimiento de ciertos actos anormales sin intervención de ideas delirantes.
J - Apellido del psicoanalista, alumno y colaborador de Freud, que desarrolló el concepto de "inconsciente colectivo".
L - Claridad con la que acontecen las funciones psíquicas ligadas a la conciencia.
M - Privación del habla por motivos psíquicos que puede ser total o parcial, global o selectivo, permanente o transitorio.
N - Dícese del individuo afectado por cualquier trastorno psiquiátrico sin base orgánica demostrable en el que hay un adecuado nivel de conciencia de enfermedad y está conservado el juicio de realidad.
O - Perteneciente o relativo a las ensoñaciones.
P - Recuerdo de personas, cosas o hechos que nunca han existido antes, falso reconocimiento (déjà vu, déjà vecu).
Contiene la Q - Pensamiento acelerado, típico de la manía, algunas intoxicaciones (anfetaminas, cocaína), el insomnio prolongado, la tirotoxicosis y algunos tipos de esquizofrenia.
R - Característica de la afectividad de psicópatas y algunos psicóticos que comporta una falta de modulación en la intensidad de la respuesta afectiva.
S - Parasomnia en la que los individuos afectados desarrollan actividades motoras automáticas (levantarse de la cama, caminar, orinar...) durante la fase de sueño de ondas lentas.
T - Apellido del neurólogo francés que da nombre al síndrome neuropsiquiátrico que se caracteriza por la aparición de múltiples tics con emisión de sonidos inarticulados (gruñidos, chasquidos) e incluso palabras groseras (coprolalia).
V - Estado alerta de la mente, contrario al sueño.
Contiene la X - Dificultad o imposibilidad para fijar la atención.
Y - Instancia de la mente, en la teoría psicoanalítica, que es consciente y funciona comprobando la realidad, así como regulando y controlando los impulsos provinientes del Ello.
Z - Alucinación, propia del delirium tremens, consistente en la percepción de numerosos animales pequeños y desagradables (insectos, arañas, ratas...).

¡Éste es algo más facilito que el anterior! Para enviar sus respuestas, bien los comentarios o quizás incluso mejor que me manden un email a la dirección del blog, que está por ahí abajo, pero yo recuerdo por aquí:

roquerojas . fernando @ gmail . com

¡Mucha suerte a todos y gracias de antemano por participar!

lunes, 7 de junio de 2010

Esto del copago...


Mentiría si dijera que soy un as de la economía, más aún si lo dijera sobre la economía de la salud. Me miré los temas de Planificación y Organización Sanitaria bastante por encima, lo suficiente para el examen (y ya veremos si fue suficiente o no), y no me atrevería a aventurarme en el profundo y confuso mundo del análisis coste-beneficio y el impacto exacto de las políticas sanitarias sobre la eficacia del sistema y su legitimación.

Pero últimamente se viene rumoreando, con ese sonido de serpentinos susurros, que viene el copago, una de las herramientas del, por supuesto, "malvado Zapatero" para sobrevenir la crisis que es "única y exclusivamente culpa suya". Estupideces políticas aparte, ¿qué es el copago? Pues básicamente lo que existe en media Europa para sostener tanto sistemas nacionales de salud (como el nuestro, el italiano, el sueco...) como sistemas de seguridad social (paradójicamente, el nuestro, a pesar de resarcirse en eso de "Seguridad Social", no es un sistema de seguridad social como sí lo son el alemán o el holandés). El estado garantiza la provisión de salud a todos los asegurados, que deben pagar un porcentaje de esa atención una vez la han solicitado.

¿Cuál es el objeto de esto? Pues no gastar tanto, incluso cobrar más, y disuadir al ciudadano a abusar del sistema sanitario. Tiene, obviamente, sus pros y sus contras. Parece evidente que la introducción de medidas de copago hará que más de uno y más de una se olvide de ir a la sala de espera del médico de familia a conversar con el resto de la quinta, y desaturará consultas y salas de urgencias con consultas banales, pero aquí viene mi pregunta: ¿Se está seguro de esto?

Me explico: los padres de una niña de 2 meses que no deja de llorar acuden a urgencias en busca de un pediatra. Yo dudo mucho que vayan por vicio. Quizás sí que vayan con más ligereza que si existiera el copago, pero desde luego dudo que no estén preocupados por su niña, que quizás no tiene absolutamente nada. ¿Por qué están preocupados? Porque no saben. Yo creo que la puerta que primero hay que abrir antes de siquiera plantearse el copago, es esa puerta que en España tenemos más que cerrada, llena de telarañas y con la cerradura oxidada: la educación sanitaria.

Pero es que Spain is different. España primero cobra y pregunta después qué es lo que quieres, España se salta la educación porque, ¿para qué sirve eso cuando puedes ahorrar tiempo? De hecho, aquí un izquierdista convencido no entenderá nunca las políticas educativas del PSOE, que si LOGSE, que si LOE, que sólo aseguran que el cateto de la clase, con ochenta suspensos, sea capaz de graduarse. Y que no me diga la gente que sí, que tengo razón, porque es el grueso de los habitantes de España los que no quieren ser educados, los que únicamente se sientan en su casa a esperar que el estado les haga todo y, si tarda, se quejan.

¿Qué pasará con el copago? Pues pienso que una revolución como pocas otras. Porque la gente no está educada para eso, porque la gente está malacostumbrada. Malacostumbrada por Franco y malacostumbrada por la democracia. Me explico: todas las dictaduras malacostumbran de una manera perversa al pueblo, porque lo adoctrinan, porque los hacen caminar en una calle vallada que no te deja ni mirar hacia otro lado, y la gente se vuelve gandula, y camina. ¿Por qué se oye lo de "Con Franco vivíamos mejor" de más de uno que no es ultraderechista? Porque no había nada que cuestionar: las cosas eran como eran, y los dolores de cabeza se solucionaban tan fácilmente como callar y hacer caso. ¿Qué pasó tras 1978? España se quiso erigir como un país social, europeo, moderno, se empeñó con fanatismo en borrar cualquier estigma que 40 años de dictadura; y ahí están las políticas, flojas y cogidas con pinzas, de educación e I+D. Todavía la sanidad ha funcionado relativamente bien, pero a veces cojea, al menos aquí en Canarias, donde todo el mundo está en la consulta, pero nadie está satisfecho —¿ironías?

Pero vuelvo a irme a la educación, para mí el centro de todos los problemas. España es un país de fanáticos. Tenemos una derecha que se preocupa más por el "concepto de familia" y por desacreditar a la izquierda que de dar soluciones, y una pseudo-izquierda gobernante que sonríe ante todo, como si nada fuera mal, hasta que el huracán les rompe los dientes y fastidia su sonrisa, que es lo que acaba de pasar. Y tenemos un pueblo que no sabe sino quejarse, pero no se atreve a hacer nada. No hay movimientos ciudadanos para dar soluciones, no hay iniciativas. Porque somos un país europeo con una tasa de analfabetismo que da miedo para la imagen que se supone que deberíamos tener. Porque, como dije, estamos malacostumbrados. Todos hablan, pero nadie sabe qué hacer.

Afecta a todo, incluida la sanidad. ¿Por qué se saturan las consultas? Porque la gente no sabe absolutamente nada, y nadie se preocupa de explicarles. La gente se automedica, y el médico le dice que no debería, pero no le explica por qué, y la gente pierde confianza y vuelve a automedicarse. Más resistencias a los antibióticos: más gasto farmacéutico. La gente sabe que la obesidad es mala, pero no sabe por qué: la gente come, "que cuando me dé diabetes ya dejaré de comer". Más complicaciones: más gasto sanitario. Si así estamos, ¿está España preparada, como la estoica Suecia, para el copago? No lo está. Porque España seguirá careciendo de educación para la salud y seguirá habiendo los mismos problemas, que no se curarán a tiempo por evitar pagar la consulta, la atención urgente o la prueba diagnóstica, se agravarán y el sistema sanitario no podrá decir que no. Y gastará más. Y la gente no estará contenta. La legitimación del médico bajará, aumentará la insatisfacción tanto por parte del paciente como por parte del médico. Más síndromes del trabajador quemado, más médicos que no trabajan porque aún así seguirán cobrando lo mismo. En definitiva: menos salud y más gasto.

¿Estamos seguros de que sabemos hacer política? Ya veremos...

domingo, 6 de junio de 2010

Respuesta al caso


Bueno, me he sorprendido con tanta extrañeza por ahí, la verdad. Quizás a mí me lo explicaron mal, pero por lo que yo me estudié para el examen (y ando ahora mirando por otro lado para corregir si fue mi error) las atelectasias son una complicación postquirúrgica (en general, aunque obviamente aumenta la proporción en cirugías abdominales altas, resecciones pulmonares y cirugías cardiacas) relativamente frecuente. Se relaciona con varias cosas que podrían estar presentes en este caso: una probable distensión abdominal (refería dolor), quizás con las dosis de opiáceos administradas a la paciente (menor capacidad para expectorar), y también con las altas cantidades de oxígeno que se le dan, que justificarían una atelectasia absortiva (cuando la proporción nitrógeno/oxígeno del aire pulmonar se invierte, es más volumen el que puede absorberse, y si esto ocurre, se crea un vacío que colapsa las luces de bronquiolos y alveolos). La asunción podría estar también apoyada por la falta de movimiento y de eliminación de las secreciones (el dolor le impedía toser, aparte de ser fumadora importante, por joven que sea).

Tenga la etiología que tenga (probablemente mixta), el cuadro clínico, junto a la exploración física y el hallazgo radiológico, apuntan a una atelectasia sin mucho lugar a dudas.

El cuadro clínico: disnea, taquicardia, taquipnea y cianosis distal, en un postoperatorio bien podrían ser un tromboembolismo pulmonar (que implicaría un fallo en la profilaxis anticoagulativa que se da normalmente a un paciente quirúrgico dada la hipercoagulabilidad que desencadena la agresión de la cirugía) o una atelectasia, por las razones que ya mencioné más arriba.

La exploración física: la hipoventilación en hemitórax derecho evidencia el colapso funcional del pulmón derecho, mientras que la matidez a la percusión es muestra del colapso morfológico del mismo (el aire que debería estar no está, y la bolsa se ha convertido en un macizo arrugado y vacío).

Rx: Como dije, ésa no es la placa que a mí me pusieron, pero la tráquea estaba igualmente desviada hacia un hemitórax derecho completamente opaco, al igual que el resto de estructuras mediastínicas (la distancia entre el corazón y la pared torácica izquierda se aprecia aumentada). Otras razones para una opacidad en el pulmón podría ser una condensación pulmonar, pero ni es consistente con el resto de hallazgos, ni tendría por qué generar una desviación del mediastino; así como la presencia de una masa ocupante de espacio, pero ésta tampoco tendría por qué tener una aparición tan súbita y mucho menos desviar hacia el lado afecto las estructuras mediastínicas, sino más bien lo contrario. En cuanto al objeto extraño que podría estar causando la atelectasia, dependería de lo que fuera, pero imagino que debería poder apreciarse en la radiografía (a no ser que tuviera una baja radiodensidad y se confundiera con la opacidad de la atelectasia).

En cuanto al tratamiento. Pues ahí sí que yo no estaba tan seguro cuando lo escribí en el examen, pero me he informado, que uno no es periodista del corazón, y el tratamiento fundamental es la fisioterapia (para excretar el moco que pueda estar taponando las vías), que puede ayudarse de una aspiración broncoalveolar con broncoscopio si fuera necesario. No sale en muchos lados, pero sí que lo he visto y creo que tendría lógica si fuera una atelectasia absortiva: la ventilación con presión positiva obligaría al pulmón a reabrirse y revertiría el colapso además de prevenir la instauración de otra atelectasia hasta que el resto de factores de riesgo (efectos de la anestesia y de la cirugía per se) y/o causas directas (acumulación de secreciones) se disipen.

En definitiva, ésa fue la idea con la que yo respondí y que vi bastante clara. De pronto me he metido un gambazo como un día de fiesta. Siendo éste el blog de un estudiante, estoy más que abierto a comentarios y correcciones.

viernes, 4 de junio de 2010

Después de tanto, ¡un caso!

Bueno, pues ayer tuve el examen de Fundamentos de Cirugía, e incluía un supuesto clínico, que iba de la siguiente manera:

Paciente mujer, de 17 años, fumadora de 20 cigarrillos diarios, muy delgada (no decían IMC), es operada urgentemente de una torsión ovárica. La intervención quirúrgica se lleva a cabo sin complicaciones y se sube a la paciente a planta. Tras unas horas, se llama al cirujano por presentar la paciente un cuadro de disnea, taquicardia (120 lpm), taquipnea (21 rpm) y cianosis distal. La madre de la paciente dice que es un poco aprensiva y que tenía un dolor abdominal que le impedía toser.

En la exploración física se objetiva hipoventilación en hemitórax derecho y matidez a la percusión. Se pide una placa radiográfica de tórax y una gasometría arterial. La PaO2 es de 65 mmHg. La radiografía muestra lo siguiente (no es la misma que me pusieron a mí, ésta está algo rotada, obviamente):

Emita y razone un juicio clínico, y proponga un tratamiento en consecuencia.

Bueno, estaba pensando en poner la respuesta, pero, ¿por qué no dejar a los medicoblastos, medicocitos y lectores en general que aventuren algo, lo que sea? Si no tienen ni idea de medicina, siempre se puede especular, ¿o no? Pero a los que sí saben, ¡que se mojen (que además es una chorrrrrrraaaaaaaaada)!

¿Se nota que me aburro? Sí, se nota... XD Mañana o pasado mañana pondré toda la retahíla que le puse yo al profesor en el examen, para que vean lo friki que soy, pero hasta entonces, doy luz verde a quien quiera decir lo que sea.

jueves, 3 de junio de 2010

Momento de revelación


Realmente estoy siendo un poco incongruente conmigo mismo escribiendo así, tan ligeramente, pero me he propuesto empezar a las 5 de la tarde, siendo ahora mismo, las 4 y 20 en Las Palmas.

¿Por qué digo esto? Porque hoy he hecho un examen, y he salido con esa sensación de: "Yo diría que bien... pero no lo quiero decir muy alto.", con la que llevo medio año saliendo de los exámenes, con resultados que tienden estadísticamente al "Menos mal que no lo dije muy alto."

Aparte, por alguna razón desconocida, el mensaje de correo electrónico con las notas de Patología General no me llegó, y mientras que todo el mundo sabía sus notas (y la mía, por extensión), yo permanecía ajeno a mi 5.2 que me deja como no liberado. Si bien en muchos otros exámenes lo entiendo, en éste la verdad es que me ha dolido especialmente. Vale que no me supiera el 100% de endocrino, ¡pero sabía endocrino, y bastante! Vale que hubiera un par de preguntas de neuro que no contesté, todo eso es cierto. Pero los cálculos no me salen. Y aún si me salieran, ¿qué es lo que más me duele? Que, tonto de mí, sabiendo que de endocrino y neuro me acordaba bastante por haber estudiado para Fisiología, me dediqué a saberme bien la hematología; porque en Fisio nunca he llegado a estudiármela bien, y quería aprovechar lo mucho que me motiva Patología para poder aprendérmelo y por un lado aprobar Patología y tener ya medio camino (o más) recorrido para el final de Fisiología. Pero, de manera fantástica y condescendiente con mi karma, no cayó una sola pregunta de hematología.

¿Y qué me dice la gente? — "Es que deberías mirarte exámenes."

Y me duele. Me duele que la única forma de aprobar una asignatura sea aprenderte de memoria preguntas de exámenes pasados a los que uno accede de forma clandestina, porque es la única forma de quedarte con el pequeñísimo detalle de todo el tema que realmente no sirve sino para quedar bien. Poco importa que sepas explicar perfectamente la patogenia de la enfermedad, que sepas su epidemiología y toda la gama de etiologías, y que incluso aventures un tratamiento; no. Hay que saberse en qué dedo del pie se dio el golpe el que descubrió accidentalmente, gracias a ese dolor, que tal cosa causa tal otra.

En fin... Estoy frustrado. Y no me puedo permitir suspender con la misma. Así que voy a dedicarme a estudiar, a obligarme a estudiar pase lo que pase. A no perder ni un solo segundo, porque está visto que no puedo permitirme absolutamente nada.

Estos son los momentos en los que un estudiante se pregunta: ¿Por qué estoy en esta carrera?

Ya veremos...