sábado, 20 de febrero de 2010

De guitarras, felicidad y especialidades médicas

Tengo la suerte de haber heredado de mi padre una guitarra y el amor por la música. Si bien nunca me dediqué, ni en mi infancia ni en mi adolescencia, a cultivarla como ahora lamento no haberlo hecho, siempre he cantado y he querido aprender a tocar tanto la guitarra como el piano. Lo del piano no iba tan mal, empecé a hacerlo con una profesora particular cerca de mi casa, y ella alababa la rapidez con la que aprendía. Según ella, logré sintetizar en tres meses lo que ella normalmente tarda en enseñar un año, así que yo era feliz, porque sabía que era mi gusto por la música y mi afán de superación los que hacían eso. Pero, de nuevo, lo dejé a medias. Por ciertas conversaciones con gente sin muy buenas intenciones y mi propia inseguridad (esta que todos ustedes, lectores, ya conocen), lo dejé, excusándome en la falta de tiempo (¡ja! ¡falta de tiempo! ¡en la ESO!).

Poco después vino mi padre (qepd), que, amante y autodidacta de la guitarra, quiso enseñarme algo de ella, dejar un legado bonito en mí, antes de que el cáncer se lo impidiese. Aprendí un par de acordes, pero la enfermedad fue más rápida, y las clases tuvieron que suspenderse, porque él tuvo que ser ingresado en el hospital que ahora tengo al lado de mi centro de estudios y donde ya he hecho una práctica (de Micro, pero a fin de cuentas es allí).

Y ahí se quedaron mis ansias de música. Porque yo no quería solo cantar las canciones de la tele, o de las películas, o de la radio. No quería ser simplemente alguien que canta en la ducha, quería saber tocar la melodía que te invita a cantar, que te guía cuando entonas y te acompaña. Quería además, las herramientas para componer. Pero ahí se quedaron, asustadas ante ambos finales tan tristes, durmientes.

Pero entonces llegó ella, esta amiga que me dijo: "Hey, Fer, ¿qué haces tan escondido entre tus miedos? ¡Sal!", y salí de unas cuantas cuevas al ver que no tengo de qué avergonzarme de querer ser quien quiero ser. Poco a poco, estas ganas han ido despertando, con paciencia y buenos alimentos, y si ya al empezar este blog comenzaron a florecer algunas ideas (Middlesex, In ways of extinction), me decidí a arreglar la guitarra olvidada de mi padre, cambiarle la cuerda rota, hacerme con un afinador electrónico y lograr que suene como tiene que sonar. Estos últimos días he perdido los últimos miedos y la he vuelto a sacar de su funda, he cogido unas cuantas canciones y me he dicho: "¿Cómo dices que se toca ese acorde? ¡Trae para acá!".

Hoy he logrado acompañarme, muy somera y algo torpemente, con la canción que siempre he dicho que guía mi camino: Searchin' my soul, de Vonda Shepard (la de los créditos de apertura de la serie Ally McBeal); una canción que para mí es tremendamente especial y creo que nunca dejará de serlo. Y soy feliz.

Eso sí, ahora me andaré dejando los dedos al pisar las cuerdas con frenesí novatillo. Me acabarán saliendo callos: minipunto y punto para las especialidades médicas por encima de las quirúrgicas.

6 comentarios:

  1. Vaya, ¡otra entrada emocionante!. No sabía lo de tu padre, lo siento...Yo también soy una persona insegura. Dale gracias a esa persona que te ayudo a sacudírtelos un poco, ¡con eso ya has ganado mucho!.

    ResponderEliminar
  2. Un besito para Mar por ayudarte a ser una persona tan genial :)

    No tenía ni idea de lo de tu padre, lo siento mucho :(

    Un besazo!!!!!!!



    PD. La canción, me encanta

    ResponderEliminar
  3. jo fer, si me dices estas cosas me emociono!!

    un besito gigaaaaaaante!!!! :D y ya quedaremos para hacer algún dúo guitarril xD

    ResponderEliminar
  4. @Eva: Jejejeje, se ve que ando emotivo últimamente :P Claro que sí ^^ Aquí abajo acaba de postear la mentada ^^

    @Anna: No te preocupes, por suerte tuvimos la suerte de poder prepararnos ^^ ¡Otro para ti! (Esta canción es muy bonita, ¡además de animar una pasada!)

    @Mar: Jajajaja, ay, que se emociona toda. ¡Claro que sí! ^o^ ¡Otro para ti! ¡Cuidado no te aplaste el besazo! XD

    ResponderEliminar
  5. ¡Claro que sí!!!! ¿Por qué no? Nadie en tu vida te puede hacer callar, porque tú tienes que ser el dueño de tu vida, que sea tuya, tú el protagonista y no los demás. Creo que queda claro que nosotros creemos que sí puedes hacerte con una guitarra, además, preveo que harás muy bonitas canciones. Ahora, inténtalo, cree en ti ;)

    ResponderEliminar
  6. @Davi: Ayysh *o* Muchas graciaaas. ¡Qué ilu que hayas comentado en mi blog! ^_^ Un besitooo.

    ResponderEliminar