lunes, 1 de febrero de 2010

Criptología médica 2 - COTE

Es lunes y, como prometí la semana pasada, vuelve la sección de Criptología Médica, esta vez de nuevo con los jeroglíficos que son para el profano las siglas y los acrónimos usados en las historias y los informes.

Le toca el turno hoy a un constructo bastante variable. Por lo general, se suele ver como COTE o, para los más amantes de las preposiciones y conjunciones, como C y O en T y E. Muchas veces se añade también la sigla P al final (COTEP) y suele venir acompañado de otra C.

¿Qué significa todo esto?
COTE - Consciente y Orientado en Tiempo y Espacio (o Temporoespacialmente)
COTEP - Consciente y Orientado en Tiempo, Espacio y Persona
CCOTEP - Colaborador, Consciente y Orientado en Tiempo, Espacio y Persona

Como cada médico es un mundo y hace las historias según le da a entender su buena voluntad, todo esto puede variar mucho, pero el punto de la explicación es el por qué de que estos datos se incluyan, generalmente al inicio del apartado referente a la Exploración Física del paciente en cuestión.

¿Por qué es importante?
En primer lugar, es una de las primeras cosas con las que se encuentra el explorador al enfrentarse al paciente, sea cual sea la situación. Da una idea del estado general del paciente y de la severidad de su condición. No es difícil entender por qué no es lo mismo encontrarse con un paciente perfectamente consciente que encontrarse a uno en coma. Esto va a condicionar, por tanto, nuestra manera de afrontar la anamnesis (recogida de datos referidos por el paciente) y la exploración física.

¿Qué es exactamente la consciencia?
Intentando alejarnos de la filosofía, que ya Descartes mucho dijo al respecto e incluso situó en nuestro reloj biológico, la glándula pineal, la sede de la consciencia y el alma; la consciencia puede definirse como el conocimiento que tiene un individuo de sí mismo y su entorno. De ahí que se especifique, normalmente, que un paciente está —o no— orientado en el tiempo, el espacio y la persona.

Lo primero que suele interesar al médico es el grado de consciencia que tiene el paciente, sobre todo si ha disminuido hasta quedar notablemente por debajo de la normalidad, y se basa en la capacidad que tiene para responder a los estímulos. Según cuánto a disminuido, hablamos, de menor a mayor grado de la pérdida, de confusión, obnubilación, estupor o coma. Este último, como supongo que es vox populi, es el más grave, dado que el individuo comatoso es incapaz de responder incluso a estímulos dolorosos. Ésta es, por tanto, una clasificación cuantitativa, gradada y que puede estar sujeta a una progresión si la pérdida de la consciencia responde a una lesión que va agravándose con el tiempo.

Una clasificación más cualitativa es la que se refiere a los denominados estados alterados de la consciencia, como pueden ser los trances, las alucinaciones, los delirios, el sonambulismo. Algunos son inducidos por sustancias psicotrópicas, como drogas de abuso alucinógenas o venenos, mientras que otros son producto de disfunciones neurológicas o trastornos psíquicos (esquizofrenia, paranoia...).

No hay que olvidar también los estados fisiológicos de la consciencia, que son la vigilia (el estar despierto), el sueño no REM (sin movimiento rápido de ojos, durante el que no se tienen ensoñaciones) y el sueño REM (con movimiento rápido de los ojos y excitación de los órganos sexuales).

¿Cómo determinamos el grado de consciencia?
Pues muchas veces es bastante sencillo, porque, hablando mal y pronto, salta al cuello. Tal es el caso de los pacientes comatosos o en estupor, los intoxicados con alguna droga o los psicóticos más floridos y extravagantes. Otras veces requiere sentarse y preguntarle al paciente cosas tan sencillas como:

¿Cómo se llama usted?
¿Sabe qué día es hoy?
¿Me puede decir dónde estamos?


Estas preguntas son parte habitual de cualquier exploración física, sobre todo en pacientes ingresados, ya que sus patologías revisten, generalmente, una mayor gravedad que las del paciente ambulatorio e interesa tener un seguimiento de sus capacidades cognitivas, especialmente si tratamos con un paciente anciano, neurológico o psiquiátrico; aunque decir que éstas son las únicas razones por las que interesa especialmente sería mentir. Por lo general, en una consulta, si el paciente viene sin acompañante y responde de manera normal a las preguntas rutinarias, o es capaz de contarnos de manera independiente qué le ocurre, queda completamente evidenciado que no hay disminución ni alteración alguna de la consciencia.

En cuanto al grado de consciencia, muchas veces se le pide al paciente que responda a preguntas más o menos complejas, que realice acciones de simpleza cada vez menor y, sobre todo si no es capaz de realizar con normalidad éstas, se le expone a estímulos físicos para valorar su respuesta. A este respecto existe una escala, la llamada Escala de Glasgow (o GCS - Glasgow Coma Scale).

¿Qué puede alterar la consciencia?
Pues una infinidad de cosas: el sueño, los trastornos psíquicos, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la hipnosis inducida, un trauma psicológico recién vivido, cualquier tipo de intoxicación, voluntaria o no; un TCE (traumatismo craneoencefálico), hemorragias en la cabeza, crecimientos tumorales del cerebro o las meninges, metástasis de cánceres originados fuera del sistema nervioso, infecciones (meningitis, encefalitis, abscesos cerebrales), fiebre (que podría estar causada también por infecciones fuera del sistema nervioso), trastornos del metabolismo (enfermedad de Wilson, en la que se acumula cobre en el sistema nervioso central), problemas hepáticos (encefalopatía hepática), cardiacos (insuficiencia cardiaca, que disminuye el aporte de sangre al cerebro), respiratorios... y una gran lista de causas, más o menos directas.

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Pues bien, ésta ha sido la segunda entrega de esta sección. Espero no haberme liado demasiado. Cualquier pregunta, petición o sugerencia me la pueden hacer tanto en los comentarios como mandando un email a la dirección de correo que está en la barra de la derecha, justo bajo mi perfil.

¡Un saludo a todos!

4 comentarios:

  1. Es super curioso como alguien puede estar totalmente desorientado, y que no se note demasiado...yo pensaría que sería evidente pero hasta que no lo he visto en consulta no me he dado cuenta..
    Un beso!

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  2. ¡Hola, BlackZack!
    Mi primer comentario en el blog a pesar de leerte desde hace ya semanas, jejeje.
    Nunca he utilizado esto de COTE, es más, los doctores de prácticas nos animan a no usar los acrónimos más que en casos puntuales como HTA, DM, DLP, ACxFV, etc.Dicen que hay verdaderos jeroglíficos en vez de historias clínicas. Como no lo veré en las prácticas, iré aprendiendo más a través de tu blog. :-)
    ¡Un abrazo!

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  3. Me ha encantado :D

    En mi caso, uso las conjunciones :P CyO en TyE, pero no es que me convenza demasiado... simplemente, en mi hospital la mayoría de médicos lo escriben así, y he acabado adoptándolo también para poder entendernos mejor (porque al final, de eso se trata). Eso sí, utilizo la i latina, porque lo pongo en catalán ;)

    Me encanta esta sección, en serio, y me parece muy útil :D

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  4. @Nebulina: Pues sí, a mí me pasó un poco lo mismo. ¡Otro para ti!

    @Polilla: ¡Hola! Muchas gracias por seguirme y por postear por primera vez ^^ He visto que has empezado a postear de nuevo (pensé que quizás te habrías cansado del blog) y me he suscrito para ver qué trae el nuevo semestre en tu bolsillito ^^ Ya, si realmente a veces me parece que uno se ahorra dolores de cabeza escribiendo las cosas enteras, pero como no todo el mundo lo hace, siempre conviene saber lo que significan para no perderse uno si lo ve :P ¡Otro para ti!

    @Anna: Y a mí me encanta que te encante *o* Ciertamente, me halaga enormemente :P Ya, si es que al final gana uno más uniéndose a la corriente que poniéndose de "morrúo". Jajaja, completament d'acord que la utilitzis :P

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